Calientan el brazo los legisladores para arrancar su segundo periodo de sesiones de la LXV Legislatura, a partir del 1 de febrero, por ello realizan sus plenarias en las cuales se define la agenda legislativa de cada grupo parlamentario.
Diremos que en la víspera del reinicio de los periodos ordinarios de sesiones, ocurre lo mismo, pero a la hora buena, esa en donde se definen los temas ante la votación del pleno, gran parte de esas propuestas de los diputados y senadores particularmente de oposición, se quedan en el tintero, más si hay elecciones en puerta, como es el caso de seis entidades federativas en donde se elegirán nuevos gobernadores.
En estos momentos, no crea estimado lector que lo relevante está en el contenido de esas agendas legislativas, sino en la contienda interna que ocurre en el seno de Morena, particularmente con los senadores de ese partido, quienes buscan, unos defender el liderazgo de Ricardo Monreal y otros por quitarle esa envidiable posición.
Vamos a suponer que efectivamente los senadores que buscan “quedar bien” con el presidente López Obrador, logran alcanzar la mayoría dentro de su fracción parlamentaria y le arrebatan la coordinación al senador zacatecano; ¿Qué pasaría ante este escenario?, seguramente a partir de ese momento entrarían en riesgo los temas que quiere impulsar AMLO en el Legislativo, sobre todo aquellos que requieren la mayoría calificada para aprobar reformas constitucionales, como la contrarreforma eléctrica.
De entrada los senadores, del PAN, PRI, PRD, MC e independientes, además de los afines a Monreal no darían su respaldo a esa reforma, por lo que quedaría al garete la intención de estatizar a la CFE y con ello, “la piedra angular para garantizar la soberanía energética” de este gobierno se iría por la borda.
Si alguien ha demostrado lealtad y eficiencia al presidente, es Ricardo Monreal a tal nivel que durante la primera parte del sexenio, se aprobaron todos los temas que le eran relevantes al Jefe del Ejecutivo Federal, sin embargo, eso no ha sido suficiente para que se mantenga ese grado de confianza.
Los motivos del distanciamiento entre AMLO y Monreal, son de todos conocidos, baste decir que las grillas palaciegas se encargaron de erosionar esa relación.
Existe otro factor que en mi opinión evitaría sacar al senador por la puerta de atrás de su bancada: Hay colaboradores que se cambian como los fusibles, es decir cuando se funden, los reemplazan y regresa la luz, en este caso, Ricardo Monreal no es alguien que se pueda relevar sin que provoque un corto circuito en toda la instalación eléctrica.
Todos estos desencuentros hay que observarlos bajo la lupa de la sucesión presidencial, solo así se podrá entender el affaire; lo relevante es que el presidente no quiere perder el control para dejar a su sucesora en su lugar, empero, hay múltiples riesgos para sostener a una candidata que está sostenida con alfileres, léase Claudia Sheinbaum.
La escisión que prevalece en las filas morenistas, por supuesto no solo se circunscribe a la Cámara Alta, sino también se da en la Cámara de Diputados y por supuesto en las entidades en donde van a ver elecciones para elegir gobernadores.
La guerra fratricida ha escalado hasta el máximo nivel, en donde al fiel de la balanza se le está haciendo bolas el engrudo por dejarse llevar por la grilla y la politiquería, además de la información sesgada que le acercan sus principales subalternos.
Diremos que esta es una de las pruebas de fuego, la remoción de Monreal, de las que enfrenta el presidente y de su desenlace dependerá que tan bien o no, marchará su proyecto político hacia la continuidad en 2024, aunque como se observan las cosas, está a punto de caerse el castillo de naipes que construyó para mantenerse en el poder.
Las presiones de los “radicales” contra Monreal aumentan con el paso de los días, empero estas no han mermado las convicciones del ex delegado político de Cuauhtémoc de mantenerse fiel a AMLO y al partido en donde milita.
