Síguenos en:

Desde San Lázaro. El fantasma del abstencionismo. Por: Alejo Sánchez Cano Destacado

24 May 2024
321 veces
Desde San Lázaro. El fantasma del abstencionismo. Por: Alejo Sánchez Cano Imagen tomada de: https://twitter.com/

El próximo 2 de junio, día que se celebrarán los comicios más concurridos de la historia, puede ser una fiesta de la democracia, o una bacanal del totalitarismo, depende de quien triunfe en la elección presidencial y que fuerza política alcanzará la mayoría en el Congreso, por eso,  es de gran relevancia que los ciudadanos acudan a votar copiosamente, es decir, a  que se abatan los niveles de abstencionismo que tradicionalmente rondan en un 36% promedio, de acuerdo a las últimas elecciones.

Como se sabe el voto es un derecho y una obligación ciudadana, pero abstenerse tiene efectos negativos en la democracia y en la representación de la sociedad que acarrea serias consecuencias como la falta de legitimidad; desigualdad en la representación; la debilidad del mandato y la desconfianza en las instituciones.

El desdén ciudadano al acudir a las urnas abre la puerta para se mantenga el status quo de los políticos que ostentan el poder, tal como ocurrió el siglo pasado en nuestro país con el Partido Revolucionario Institucional.

Para los comicios del 2 de junio, por desgracia no existen datos halagueños que anticipen la reducción del abstencionismo, salvo que verdaderamente la irrupción Xóchitl Gálvez conmueva las conciencias y aliente a la mayor participación ciudadana.

En 2018, en la elección presidencial que ganó AMLO, obtuvo una ventaja de 30 puntos sobre el segundo lugar, pero esta no fue la elección más concurrida, ya que votaron 2 de cada 3 electores, mientras que, por ejemplo,  en 1994 acudieron a votan el 77% y este es  el record de más participación en la historia de México.

Demos una mirada a la historia electoral y el abstencionismo.

Tras el conflicto post-electoral de 1998, por la caída del sistema (me estás oyendo Bartlett) que dio pie a que ganará la elección presidencial Carlos Salinas de Gortari sobre el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas, se dieron muchos cambios en la institucionalidad electoral del país. En 1990 nació el Instituto Federal Electoral (IFE) que inicia en los hechos con el proceso de ciudadanización de la autoridad electoral y el retiro del gobierno en el manejo de las elecciones. Desde entonces los resultados electorales se consideran mucho más confiables que los de la década de los 80´s.

El padrón ascendía en 1991 a 39, 678, 590 electores, de los cuales votaron 23, 923,956, dando un porcentaje de participación de 60.29% y una abstención de 39.71%.

Las de 1994 fueron las elecciones con el abstencionismo más bajo de los últimos 15 años (apenas un 24.15%) de un padrón de 45,729,057 ciudadanos,  votaron 34,686,916; un nivel de participación de 75.85%.

En 1997 se celebraron elecciones intermedias con un IFE completamente ciudadanizado y por ello fue el proceso electoral menos cuestionado en la historia electoral postrevolucionaria. El resultado más significativo fue sin duda,  la pérdida de la mayoría absoluta del PRI en la Cámara de Diputados. Sin embargo en cuanto al nivel de participación hubo un retroceso ya que votó el 57.67% de los electores, lo que significó un nivel de abstencionismo de 42.33%.

Desde estos momentos,  se puedo apreciar una mayor votación para la oposición de los votantes con mayor preparación académica, aunque con el paso de los años, las clases sociales menos favorecidas se fueron incorporando a esa inercia nacional que buscó la alternancia política en el país.

La radiografía del abstencionismo en 2000, fue de 36.03%, no obstante que la ciudadanía se volcó en las urnas para sacar al PRI del poder, otorgándole la victoria al candidato panista Vicente Fox..

En 2006, la abstención fue de 41.45%, tras una cerrada votación y una diferencia de 0.56% de los votos a favor de Felipe Calderón.

En 2012 votaron el 63.08% del padrón electoral. La abstención fue de 36.92%. En esta elección el PRI recuperó la presidencia con el triunfo de Enrique Peña Nieto.

En los comicios de 2018 el porcentaje  de abstención fue de 36.58.

Las previsiones sobre el abstencionismo en los comicios de la jornada electoral del 2 de junio, varían de acuerdo al sesgo partidista de algunos expertos en el tema, aunque lo cierto es que, sin duda, estará en rangos similares al ocurrido hace casi seis años, es decir, del orden de 36%.

Ambas candidatas presidenciales han dicho que mientras más gente salga a votar, se incrementan sus posibilidades de triunfo. Lo cierto es que a mayor participación gana México porque se consolida la democracia, en cambio, si la apatía y el desdén prevalecen en una buena parte de los electores,  es decir se fortalece el abstencionismo,  entonces se compromete el futuro del país, se mella la democracia y se debilita al próximo gobierno y se enquista la falta de legitimidad.

Valora este artículo
(0 votos)