Lo cierto, es que con la campaña de credencialización que ha reactivado Andy López Beltrán para buscar alcanzar un padrón de más de 10 millones de militantes, se han herido susceptibilidades de los que se consideran “puros” porque se están otorgando credenciales hasta a criminales y ello coadyuva en el descredito que ya arrastra ese partido, no obstante que es de reciente creación, no más de 13 años.
El timing que escogió Andy para realizar esta cruzada, el de la credencialización, es el menos adecuado, toda vez que en lugar de andar de adelantado en sus ansías de novillero para convertirse en candidato presidencial rumbo al 2030, cuando en el proyecto original sería hasta 2036, debería en estos momentos cerrar filas con la presidenta Claudia Sheinbaum.
Ante una de las mayores amenazas que enfrenta la Jefa del Ejecutivo Federal y el mismo pueblo mexicano por la irrupción de Donald Trump, Morena y todo su militancia deberían estar actuando para apoyar a la presidenta y a su gobierno para sortear la crisis que se avecina, porque es un hecho que vendrá la imposición arbitraria de aranceles, amén de que, con la declaración como terroristas de los cárteles mexicanos, pues veremos la captura de varios de los capos y sus cómplices incrustados en los tres niveles de gobierno.
Sin embargo, esta no es la prioridad de los López Obrador, sino pintar su raya para que otro de su estirpe busque la presidencia de la República en 2030.
Entre el acelere de los López y la molestia que prevalece entre los puros de Morena por la afiliación de personajes de non grata reputación, camina el partido en poder rumbo a la elección judicial del 1 de junio y que, aunque los partidos políticos no pueden participar directamente en el proselitismo en favor de los candidatos, la realidad, es que sin la maquinaria electoral de este partido, pues la elección sería un total fracaso.
Los llamados “puros” de Morena se creen una clase aparte. Se sienten tocados por el dedo flamígero del nativo de Macuspana y ello les da derecho a discriminar a sus propios correligionarios, los etiquetados como “impuros”, esos tránsfugas de otros partidos políticos.
Más allá de estos niveles que tienen los morenistas, diremos que la mayoría provienen del PRI, PRD y PAN y solo algunos, los menos, traen el ADN puro del partido en el poder.
Las diferencias entre ambos bandos se diluyen por su comportamiento porque todos buscan el poder, sin importar pisotear a quien se le cruce en el camino, aunque sean del mismo color político.
En esta lógica, qué derecho tiene el reclamo del experredista y actual gobernador de Oaxaca, Salomón Jara, por la afiliación a Morena que hizo Andrés López Beltrán a Alejandro Murat, si la verdad todos son igual de corruptos y las prueba me remito.
De hecho hay decenas de militantes de Morena que fueron acusados de corrupción cuando militaron en el PRD, PRI e incluso en el PAN, como los Yunes, pero con el simple hecho de engrosar las filas del partido oficial, por arte de magia, han sido exculpados de sus pecados.
Y así ha sido siempre, en tiempos del PRI hegemónico del siglo pasado, los tricolores se sentían intocables e impolutos, aunque en la realidad, en muchos casos se tornó en un auténtica en la guarida de delincuentes.
Ahora pasa lo mismo, sin importar si son puros o impuros, Allí tenemos el caso de los hijos de AMLO o del propio Martí Batres o de la zacatecana, Rocío Nalhe, quien se enojó porque ahora resulta que uno de sus enemigos políticos, Miguel Ángel Yunez ya porta la misma casaca política que ella.
Si vamos a medir quien es más corrupto entre Nahle y Yunez, pues la verdad los dos se andan dando un tiro, porque ambos angélicos salieron con la misma proclividad por hacerse del dinero público.
Pero, bueno, ellos dicen que si entre perros hay niveles, igual ocurre en el morenismo.
Está visto que las prioridades que tiene la presidenta de México no es la misma que tiene Andy y no hablamos de sus tareas por el cargo que ostentan, sino por el compromiso que debe prevalecer en ambos por defender los intereses del país.
Andy debería realizar tareas en el marco de su competencia, para buscar, por ejemplo, que se consuman los productos mexicanos en el mercado nacional.
Con creatividad e imaginación, el bisoño puede diseñar tareas partidistas para atemperar el brutal impacto de las medidas que no tarda en aplicar el presidente de los Estados Unidos.
