En medio de la crispación social provocada desde Palacio Nacional, el país se apresta a vivir su tercera gesta mundialista en torno a un balón de futbol y luego de observar lo que están haciendo Estados Unidos y Canadá para garantizar, en primera instancia, la seguridad de los millones de asistentes a los estadios y en general a la ciudades en donde se llevarán los encuentros deportivos, pues México se está quedando rezagado al no tener el control pleno sobre los cárteles de la droga, es especial del CJNG que maneja un ejército de miles de “soldados” que están perfectamente pertrechados y con un emolumentos por arriba de lo que gana la tropa de las fuerzas armadas.
Los problemas derivados del recrudecimiento de la violencia en varias entidades del país, incluso en Guadalajara y Monterrey y, por supuesto en la capital del país, tienen prendidos los focos rojos en las oficinas de Omar García Harfuch, secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, sino también en la Defensa Nacional, del general Ricardo Trevilla; de la Marina, almirante, Raymundo Morales Ángeles y de la Guardia Nacional a cargo del general Hernán Cortés, de además claro está de las fuerzas estatales del orden.
Seguramente, en el encuentro de “pasillo” que sostuvieron en Washington Claudia Sheinbaum, Donald Trump y Mark Carney, en el sorteo de los equipos que participarán en el mundial, se tocó este tema y aunque no han trascendido la información relativa a esa reunión, seguramente, en las próximas semanas veremos claras señales de los temas que trataron en la cumbre y que se decantaron en torno al narcoterrorismo.
La situación está muy complicada para el oficialismo en la víspera del mundial del balompié, sin embargo, en lugar de bajarle tres rayitas al autoritarismo y a la polarización social que se alienta desde las mañaneras y desde los golpes de autoritarismo legislativo en donde un día cambian la Ley de Amparo para proteger al Estado de los ciudadanos; y otro, despojan a los campesinos y productores del campo de los derechos de agua que ostentan desde tiempos inmemoriales sobre pozos, pues, estamos a un paso de la ingobernabilidad y las reyertas sociales.
A diario, trascienden en los medios de comunicación y en redes sociales, brotes de esa violencia y de la inseguridad que explosiona también en el ámbito político con el asesinato de personajes como de Carlos Manzo, ex alcalde de Uruapan, que devela la guerra sangrienta que se da por el poder.
A escasos siete meses de la inauguración del mundial de futbol, no existen condiciones para revertir los índices delictivos y menos que cese la violencia y por ello, se debe establecer con nuestros socios comerciales del T-MEC y del mundial de futbol, operativos de seguridad internacionales para impedir actos de narcoterrorismo no solo en la Unión Americana, sino también en México y en menor medida en Canadá.
Si en temas de interconectividad e infraestructura urbana, nuestro país está a años luz de lo que tienen los estadounidenses y canadienses, en lo que se refiere a aeropuertos la cosa luce peor.
La manita de gato que le hacen a la terminal aérea de la CDMX da para, eventualmente tener en condiciones aceptables las terminales Uno y Dos, pero en lo que se refiere a más pistas o más puertas de embarque, no se puede hacer nada.
Aunque suene trillado, si AMLO no hubiera cancelado el aeropuerto de Texcoco, tendríamos uno de clase mundial capaz de manejar a más de 50 millones de pasajeros al año, empero ahora nos conformamos con una antigüedad que es insuficiente y que su vida operativa se terminó hace, por lo menos 20 años; y otro, el AIFA, que es el prototipo de un elefante blanco que trabaja con números rojos y que después de las cuatro de la tarde, sus instalaciones lucen más vacías que un mausoleo.
Nuevo León y Jalisco tienen mejores terminales aéreas que la capital del país, y que decir de Cancún que es la joya de la corona, por ello se tiene que abrir el espacio aéreo para tener más vuelos internacionales y nacionales con la finalidad de que los turistas tengan varias opciones para llegar a los destinos elegidos.
El mundial está a la vuelta de la esquina y tal parece que ello tiene sin cuidado al gobierno de la 4T y en menor medida a Movimiento Ciudadano, franquicia política de donde provienen Samuel García, y Pablo Lemus, gobernadores de Nuevo León y Jalisco, respectivamente.
