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Desde San Lázaro. Taddei y Zoé Robledo, lastres de la 4T. Por: Alejo Sánchez Cano Destacado

26 Oct 2026
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Desde San Lázaro. Taddei y Zoé Robledo, lastres de la 4T. Por: Alejo Sánchez Cano Imagen tomada de: https://x.com/INEMexico

Hay funcionarios que desgastan más a un gobierno que toda la oposición junta. Guadalupe Taddei y Zoé Robledo comienzan a convertirse en dos ejemplos de ello. Una, desde la presidencia del INE; el otro, desde la dirección general del IMSS. Ambos encabezan instituciones fundamentales del Estado mexicano y los dos enfrentan crisis que ya no pueden ocultarse detrás del discurso oficial.

Una, llegó con la misión de plegar los designios del INE al oficialismo y el otro, desde hace ocho años, a pulverizar el IMSS al convertirlo en una enorme carga para el sistema de salud pública por su inoperancia.

El problema para Claudia Sheinbaum es que mantenerlos contra viento y marea termina trasladando el costo político de sus respectivas gestiones directamente a Palacio Nacional.

El INE atraviesa uno de sus momentos más delicados desde que se convirtió en la institución encargada de garantizar elecciones confiables. Los señalamientos sobre contrataciones, proveedores y personas cercanas a Guadalupe Taddei han escalado al grado de que representantes partidistas han exigido su renuncia y lo más grave es que la credibilidad de la presidenta del Instituto Electoral y de la misma institución está en entredicho.

Estamos hablando de la credibilidad del árbitro que tendrá en sus manos las elecciones intermedias de 2027.

Un INE cuestionado, dividido y bajo sospecha es exactamente lo que México no necesita frente a unos comicios que desde ahora se anticipan particularmente ríspidos.

La democracia requiere árbitros cuya conducta no genere dudas sobre su independencia, imparcialidad y manejo de los recursos públicos. Cuando la presidenta del organismo electoral tiene que dedicar tiempo a explicar sus relaciones personales que dañan el patrimonio del INE, pues el daño institucional ya está hecho.

En el IMSS ocurre algo diferente, pero igualmente grave.

Zoé Robledo enfrenta una rebelión de trabajadores que difícilmente puede reducirse a un simple conflicto salarial.

Las protestas han colocado sobre la mesa problemas de fondo: falta de medicamentos e insumos, cargas laborales, carencias de personal, deficiencias de infraestructura, equipo médico y condiciones contractuales, contratos para los cuates, sin embargo, aun con un risible aumento la inconformidad salarial tampoco desapareció.

Después de que los trabajadores rechazaron la propuesta anterior, el IMSS ofreció un incremento global de 8 por ciento: 4 por ciento directo al salario y otro 4 por ciento mediante ayuda de renta. Pero sectores inconformes mantienen sus movilizaciones y demandan un aumento de 10 por ciento directo al tabulador.

La genial idea de limitar la Modalidad 40 mete a la tómbola de la inconformidad contra el gobierno a 275 mil cotizantes que buscan una mejor pensión en base a sus aportaciones.

En este momento, lo que son las paradojas del destino por esta maldita costumbre de la 4T de protegerse entre ellos, sin importar la gravedad de las acusaciones pues no solo dañan su proyecto político, sino al país entero; Taddei y Robledo son los funcionarios más seguros en sus puestos. 

Pero, protegerlos para evitar reconocer errores puede terminar resultando mucho más costoso que sustituirlos. La defensa automática de los cuadros del movimiento fue una característica del sexenio anterior y produjo una peligrosa confusión entre lealtad política e impunidad administrativa.

Taddei y Robledo representan hoy dos focos de desgaste que se suman a otros asuntos mucho más delicados que enfrenta el oficialismo

Y mientras México procesa sus propias tensiones, desde Estados Unidos llega otra presión. Las elecciones legislativas del próximo 3 de noviembre pueden modificar sustancialmente el equilibrio político de Washington. Los demócratas aparecen con posibilidades importantes de recuperar la Cámara de Representantes, mientras la batalla por el Senado permanece más abierta.

Para México no es un asunto menor.

Un Donald Trump políticamente debilitado en el Congreso puede endurecer todavía más su discurso en seguridad, narcotráfico, migración y comercio exterior para movilizar a su base política contra nuestro país.

Por eso Claudia Sheinbaum necesita fortalecer su gobierno y eliminar flancos innecesarios.

Procesar a los Rocha Moya, Inzunza, María del Pilar, entre otros, y mantener limpia la casa de narcopolíticos

No puede pedir confianza en las instituciones mientras el INE se encuentra sometido a cuestionamientos sobre la conducta de su presidenta. Tampoco puede sostener que el sistema público de salud funciona adecuadamente mientras miles de trabajadores salen a protestar por salarios, medicamentos, insumos y condiciones laborales.

Porque cuando un funcionario se transforma en lastre, mantenerlo deja de ser un acto de lealtad y se convierte en una responsabilidad política de quien decidió sostenerlo.

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