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Desde San Lázaro. El que sea, menos AMLO. Por: Alejo Sánchez Cano Destacado

02 May 2018
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A dieciséis días de la elección ya se habla de dimisiones, declinaciones y renuncias de alguno de los cuatro candidatos presidenciales que compiten contra Andrés Manuel López Obrador.

EL que sea, menos AMLO, parece ser el sentir que prevalece entre los sospechosos y entre un sector de la población cada vez más amplio que rechaza tajantemente al tabasqueño para que se convierta en el sucesor de Enrique Peña Nieto.

De acuerdo a las encuestas serias, la brecha entre José Antonio Meade y Ricardo Anaya se ha cerrado, empero Andrés Manuel se mantiene en la punta y por otro lado, los independientes se han estancado en porcentajes que no rebasan el 5% de las preferencias electorales , por lo tanto, se plantean algunos escenarios para apoyar a un candidato que pueda sumar los votos necesarios para alzarse con la victoria el próximo primero de julio.

El problema es que nadie tiene su brazo en el dedo que aún no se ha juntado con los mej ores para hacer un papel digno e incluso ganar la elección, sin embargo, tenía que tener que haber tenido un tiempo para la cita con el destino, pues las cosas no pintan bien para al menos, tres de ellos.

Margarita Zavala ha hecho una contracorriente y frente a la nomenclatura anayista en el PAN como del propio INE. La desigualdad de condiciones, tanto en recursos públicos, manchas y cobertura mediática ha sido tremenda, eso sin contar que en los estados que gobierna el PAN, los gobernadores lo han hecho la vida imposible.

Si Margarita hubiera tenido la mitad de los apoyos que tienen los candidatos con el partido político, otra cosa sería.

Ella busca consolidar un liderazgo nacional que le permita crear un partido político después de las elecciones; uno que recobre los principios, la ideología y la plataforma que perdió el PAN de Ricardo Anaya.

Jaime Rodríguez solo entró a la contienda para satisfacer un proyecto personal, impulsado por su candidatura independiente que le dio la victoria en Nuevo León, pero eso es lo que representa una opción competitiva en la elección presidencial, falta un camino enorme.

Claro, en los debates presidenciales que faltan la vida imposible a López Obrador, y tal vez por eso se mantendrá hasta el final montado en su macho.

Así las cosas, solo la declinación de Meade o Anaya a favor de aquel que vaya arriba en las encuestas en la votación de las elecciones, evitará que AMLO sea el próximo presidente de la república.

Es decir, uno de ellos, debería considerar que vale más, incluso para el país, una alianza de hecho que un honroso tercer lugar.

Otro escenario que impida el triunfo de Andrés Manuel, no se vislumbra. No existe.

El voto útil es definitivo, determinante para evitar que el populismo extienda sus nefastas redes sobre México y con ello, Latinoamérica se convierta en su bastión para seguir con su expansión hacia otras latitudes del mundo.

La tragedia que se avecina sobre México puede evitar los hombres que compiten entre sí. Uno, José Antonio Meade, otro, Ricardo Anaya.

El tiempo se agota y los egos crecen y al país que se lo lleva la tiznada.

 

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