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Desde San Lázaro. Contra empresarios, ejército, intelectuales, clero… Por: Alejo Sánchez Cano Destacado

07 May 2018
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El arte de la política se define como una manera de ejercer el poder con la resolución de resolver o minimizar el choque entre los intereses encontrados que se produce en la sociedad es una condición sine qua non de todo político. Hacer política es precisamente consensuar voluntades, tender puentes, buscar equilibrios para gobernar.

Esta cualidad es la única que requiere tener un candidato de elección popular, un cargo público y por supuesto a la presidencia de la República.

Los grandes presidentes han sido maestros de la política. Sobre todo qué hacer para hacer grandes convocatorias nacionales para transformar al país.

Andrés Manuel López Obrador parece entender esta habilidad al revés. Es un buscapleitos empedernido contra que no lo piensan como él.

En un anti demócrata. No consiente que alguien se disienta porque de inmediato se encarga de insultarlo. No soporta que alguien le lleve la contraria para acusarlo como esbozo de la mafia del poder.

Así se ha peleado contra el Consejo Coordinador Empresarial, el ejército y la marina, los intelectuales, el clero y por supuesto contra simpatizantes y militantes de otros partidos políticos que no sean de Morena.

Cómo aspirar a un país a un país tan disímbolo. Con una extraordinaria diversidad de etnias, culturas, religiones y cosmovisiones, si las primeras de cambio se arriesgan con alguien diferente a él.

Si como candidato se ha peleado con el mundo mundo que nos espera como presidente.

Después de observar la patología de un hombre público y dedicado a la política con ideas retrogradas y absolutistas, solo me vienen a la mente aquellos sátrapas que han enfrentado a los pueblos en conflagraciones mundiales.

  No se puede permitir nuestro país darse el lujo de entregarle su destino a un hombre que nos va  llevar al enfrentamiento. A la división y al encono social.

Ya desde ahora se observa este modelo de  confrontar a los buenos y a los malos. Por supuesto él representa la bondad y la justicia y los otros; la maldad y la traición.

Así se encuentra dividida Venezuela y ahora Nicaragua y pronto, más pronto de lo que suponemos, será México si gana AMLO.

No se trata de un cliché, No es repetir la misma frase de que López es un peligro para México. Se trata de alertar, con razones de peso,  a la población de que la amenaza es real  y que se cierne sobre todos.

Los sectores de la sociedad agredidos por el candidato presidencial de Morena no se han quedado cruzados de brazos, ha comenzado a moverse activamente por impedir que Andrés Manuel llegue a la presidencia, mediante todos los recursos que tienen a la mano.

El tabasqueño se lo buscó y ya los encontró.

En una sociedad democrática es normal que todas las voces se expresen y se manifiesten ya sea a favor o en contra de determinado proyecto, lo que no debemos permitir es que con  insultos y amenazas, ahora; con violencia, después, se fustigue a los detractores de determinado proyecto político.

Y eso es precisamente lo que hace López Obrador. Dividir y polarizar. Sembrar el odio y la división entre los mexicanos.

 

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