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Desde San Lázaro. El desmantelamiento de la burocracia pone en riego al país. Por: Alejo Sánchez Cano Destacado

16 Jul 2018
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Con el despido de los niveles más altos de la administración pública, los llamados "confianza", "se ganará el aplauso fácil de la sociedad", "empeorarán el aparato", "funcionará" y "se aplicará". de la población y para apalancar al sector productivo del país.

Ese falso estigma que tiene sembrado AMLO contra la alta burocracia, de que todos son rateros e incompetentes, es falso e injusto y pone en contra de la pared y auténticos servidores públicos que, muchos de ellos, han accedido a sus puestos no por compadrazgo o recomendaciones, sino por méritos propios, ya que puede escalar puestos a través del servicio civil de carrera, que les permite, por exámenes presentados, la medición de capacidades y conocimientos.

La mayoría de los servidores públicos, los que tienen referencias AMLO, cumplen con las jornadas de trabajo de más de 12 horas diarias y pesan sobre sus hombros y hay muchas cosas que no se pueden hacer con la ley que se puede amarrar, incluso, a la privación de la libertad.
Solo aquellos que desempeñan o han realizado estas tareas saben de los que están hablando y claro que también las familias que, en la mayoría de las veces, se privan de su presencia, incluso sábados, domingos y días festivos.
A esos, López Obrador los ha estigmatizado y por ende los va a salir de primero de diciembre.
Y los que queden, les va a disminuir sus percepciones y emolumentos a la mitad de lo que ganan en la actualidad.
Ya no hablemos de los cientos de amparos y demandas que van a darse en cascada por tales medidas, sino por el extraordinario retroceso que hay en el país, primero, por la pérdida de talentos que son aprovechados en la iniciativa privada y, segundo, por la parálisis en múltiples programas de todas las dependencias del gobierno, que van desde los programas de política social, energía, ejercicio del gasto y administración del ingreso Federal, hasta la salud, educación, seguridad, infraestructura, campo, pesa ganadería, entre otros innumerables sectores.
Ha de creerse Andrés Manuel que el gobierno se mueve solo por los empleados de base o por aquellos mandos inferiores que, ciertamente, hay muchos capaces de hacerlo, pero que carecen de la formación académica, experiencia y capacidad de análisis para la toma de decisiones correctas y funcionales.
Ciertamente hay también mandos superiores corruptos que se han enriquecido a costa del erario público, esos que reinventan en la cárcel, pero no por todos han pagado todos.
López Obrador necesita sacar recursos públicos hasta para las piedras para cumplir con sus promesas populistas y para ello, pensó, genial idea, en correr a millas de burócratas con una sola culpa es tener un alto perfil educativo y profesional y por ende ocupan una plaza de confianza.
El populismo contra la viabilidad del país.
El desmantelamiento del aparato gubernamental significa un retroceso grave en la misma operación del gobierno, al tiempo que se pone al país en riesgo de ingobernabilidad por la inoperancia de las instituciones.
Por si fuera poco, además de bajar el sueldo a la mitad, la empresa de mudanza y el lugar de trabajo, en el mejor de los casos, cientos de kilómetros de su ubicación real, merced a la desconcentración de las dependencias públicas hacia el interior del país
¡Vaya talento del próximo presidente de la república!
¿Cuantos años hace falta para resarcir todo lo que hace el presidente López Obrador en su sexenio? Como por ejemplo, volver a preparar los cuadros de los servidores públicos con niveles académicos de excelencia en el gobierno.
 
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