- Refinería Dos Bocas ¿Por qué Tabasco?
- AMLO presenta Plan de Nacional de Refinación y promete bajar precios a hidrocarburos.
- Proyecto fallido en Tula Hidalgo con Felipe Calderón
El nombre de Tabasco se ha instalado en la opinión pública nacional. El fin de semana, en ese lugar, el presidente Andrés Manuel López Obrador presentó el Plan Nacional de Refinación que consiste, entre otros objetivos, en rescatar y reactivar la industria petrolera, modernizar las seis refinerías del país y construir una nueva en el puerto de Dos Bocas, sí, allá en la tierra del Edén.
El mandatario anunció que, en 2019, habrá una inversión adicional de 75 mil millones de pesos para la empresa del estado Petróleos Mexicanos (PEMEX), que serán destinados a la reconfiguración de seis refinería existentes en el país y para la construcción de una más en Tabasco.
¿Por qué en Tabasco? Muchos se preguntarán. La respuesta es simple, porque especialistas en la materia señalan a esa entidad como la que mejores condiciones presenta para la instalación de una refinería y en ello consideran ventajas como su infraestructura instalada para el transporte de la producción de ductos hacia la zona de mayor consumo comercial, así como capital humano especializado.
Con el proyecto de la refinería, que tiende a ser una de las obras emblemáticas de la actual administración, las otras serán el tren maya y el aeropuerto de Santa Lucía, se pretende que México deje de comprar combustibles en el extranjero, y en tres años bajar el precio de los hidrocarburos. Con la operación de la refinería en Dos Bocas, se dijo, en un primer año esperarían llegar a una producción de 600 mil barriles de gasolina diarios.
Con la inversión de 75 mil millones de pesos extra en el presupuesto a ejercer en 2019, se estima que Pemex pueda ejercer un gasto de hasta 466 mil 946 millones de pesos el próximo año.
Para quienes no recuerdan, es oportuno mencionar que en la administración de Felipe Calderón se anunció la posibilidad de una nueva refinería en territorio nacional. El anunció lo hizo el propio presidente, surgido de las filas del PAN, y lo hizo precisamente en Tabasco, en el marco de la conmemoración del 70 Aniversario de la Expropiación Petrolera, el 18 de marzo de 2008, donde dijo que ante la creciente y peligrosa dependencia del exterior en materia de petrolíferos era urgente la construcción de una nueva refinería en territorio nacional, ya que no era posible que siendo un país petrolero importáramos 40 por ciento de nuestras gasolinas y las que se producen en nuestro territorio no alcanzan a cubrir los nuevos estándares nacionales e internacionales en materia ambiental.
La propuesta no era mala, pero la historia señala que Calderón se equivocó no en los argumentos que motivaban la construcción de una refinería sino en el lugar que eligió para hacerlo, pues aunque en la puja para la construcción de dicha infraestructura se inscribieron entidades como Campeche, Michoacán, Tabasco, Tamaulipas y Veracruz, al final la decisión de erigir este proyecto recayó en Tula, Hidalgo, donde lo único que hoy se puede observar es un polígono de 700 hectáreas de tierras ociosas, cientos de campesinos sin tierra y también miles de millones de dólares invertidos que se fueron a la basura, en otras palabras quedó una historia de corrupción, malas decisiones, negligencia e ineptitud gubernamental.
Hoy, a casi 10 años de aquel anuncio presidencial, pero ahora con el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, el tema nuevamente se ha colocado en el interés de la opinión pública nacional y por supuesto que la noticia ha sido bien recibida en tierras chocas, ya que –dicen- Tabasco ofrece enormes ventajas para este proyecto, cuenta con una ubicación geográfica estratégica, materia prima, infraestructura petrolera y portuaria, personal especializo, pero sobre todo, una refinería en estos tiempos es sinónimo de creación de nuevos empleos, de detonación del desarrollo regional en el lugar donde se construya, de producción de gasolinas más limpias y armónicas con el medio ambiente y de mejoraría de la salud de las familias. Además, se contribuiría a eliminar por completo la importación y se fortalecería a la industria petroquímica nacional.
Tabasco está de fiesta, no es para menos y por supuesto a Dos Bocas se le desea mejor suerte que a Tula, y hasta ahí porque como veo doy.
