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Como veo, doy. De la tragedia poblana a la embestida contra el huachicol. Por: Jorge Luis Galicia Palacios Destacado

09 Ene 2019
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      ¿Control de daños, atención a situaciones de crisis, agenda setting o cortina de humo?

·        22 entidades sufren el robo de combustible a ductos de Pemex

·        Desabasto de gasolina se sale de control en la estrategia gubernamental.

Dicen que en política las casualidades no existen y quienes eso piensan tal vez tengan mucho de razón. Hasta hace diez días el tema mediático giraba en torno a la muerte de la pareja poblana, la gobernadora Martha Erika Alonso y el senador Rafael Moreno Valle. En la entidad poblana no había nadie que no hablara y conjeturará al respecto e incluso al paso de los días la tragedia alcanzó dimensiones nacionales en la opinión pública y aunque el asunto de la caída del helicóptero, donde murieron los personajes aludidos,  aún no se ha esclarecido, pareciera que no hubiera pasado nada y hoy en general la noticia es el combate al huachicol y el desabasto de combustible que esa acción provocó, en particular incluso los poblanos ya andan distraídos o confundidos con el nombramiento del gobernador interino que tendrá la responsabilidad de llevar el proceso de una elección extraordinaria para elegir a un gobernador o gobernadora que concluya la gestión de la occisa.

El primer mandatario cometió un error al no haber asistido a la ceremonia luctuosa de la gobernadora y del legislador argumentando un ambiente hostil, y en su lugar mandó como su representante a la Secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero. El hecho no gustó a la clase política de la entidad y ni a gran parte de esa población, por lo que las criticas no se hicieron esperar entre los usuarios de redes al grado de marcar tendencia, lo que provocó un enfrentamiento airado entre los defensores del tabasqueño y los grupos opositores a él.

Y por si fuera poco, también con el ánimo encendido, Andrés Manuel López Obrador echó más fuego a la hoguera, llamando “neofascistas” a quienes criticaron su actuación en esta tragedia que impactó principalmente a la sociedad poblana y al día siguiente, lo que parecía una corrección, el asunto aumento de temperatura ya que dijo que no debió utilizar la expresión de mezquinos, sino que eran tiempos de canallas.

En esa confrontación estábamos, tal vez la primer crisis mediática de grandes proporciones sufrida por el actual gobierno, cuando, cuatro días después del accidente aéreo, en la conferencia mañanera del domingo 27 de diciembre nos despertamos con la noticia de diversas acciones que la administración morenista había emprendido para combatir el robo del combustible, acciones que –se dijo- habían iniciado el jueves 20 de diciembre.

Coincidencia o no, lo cierto es que después del espectacular anuncio, donde intervienen las fuerzas armadas de la Marina y el Ejército Mexicanos, estas acciones se adueñaron del espectro noticioso que refiere intervención del sistema de monitoreo y control de los ductos en Pemex, la remoción de funcionarios y serías acusaciones contra altos mandos militares que en la administración pasada se hicieron cargo, por razones estratégicas y deseguridad nacional, de algunas instalaciones de la empresa productiva Pemex.

Con menores menciones o un bajo impacto en medios, desde el 27 de diciembre el accidente donde murieron los esposos Erika Alonso y Moreno Valle, quedaron prácticamente en segundo plano con respecto al combate contra los huachicoleros, el desbasto de gasolina por el cierre de válvulas a conductos de Pemex y últimamente la mención de una lista negra de funcionarios acusados de encubrimiento de acciones ilícitas, corrupción y otras actividades que podrían derivan en delitos que hablan de delincuencia organizada.

La estrategia pareció obvia, había que nulificar los impactos mediáticos adversos originados por el accidente aéreo y esto se podía lograr con un tema que durante años ha sido una demanda insistente de la sociedad: Combate al huachicol.

Ya de por sí el anuncio de esas acciones favorecían al gobierno, porque del huachicol se hablaba en entidades como Guanajuato, Hidalgo y Puebla, en total son 22 estados los que padecen esta problemática, de ahí el interés nacional e incluso a la máxima tribuna de la nación una y otra vez, tanto de la actual legislatura como de pasadas, subieron legisladores a denunciar el descarado robo del combutible.

El tema no es de ahora sino que tiene años en el ambiente público y explotar la difusión de esas acciones llegaron en el momento exacto, por lo que, como anillo al dedo, fue utilizado por el gobierno lópezobradorista para nulificar un tema difícil y transitar a otro también difícil pero con mejores oportunidades de control mediático. Esta operación en medios es llamado por algunos expertos como control de daños; atención a situaciones de crisis; o bien, agenda setting, pero también hay quien refiere que son cortinas de humo para desviar la atención del respetable. ¿Usted amable lector con cuál  teoría se queda?

VA MI RESTO.- Lo que en principio tal vez surgió como una idea para el control de daños respecto al caso Puebla, el combate al huachicol, en los últimos días existe la percepción de que a los operadores de esta estrategia ya se les fue de las manos el asunto y en poco tiempo se ha convertido en un dolor de cabeza para el gobierno que se hace llamar de la cuarta transformación.

¿Falla la estrategia o no hubo planeación?, lo que haya sido, lo cierto es que el combustible empezó a faltar en las gasolineras en detrimento de automovilistas o transportistas que requieren del hidrocarburo para trasladarse a sus trabajos o para realizar diversas actividades. En fin, todo indica que el problema ha sido igual de desfavorable a lo ocurrido en Puebla, y si no nos creen échense un clavado a las benditas redes sociales y hasta ahí porque como veo doy.

 

 

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