López Obrador sigue con su discurso demagogo en el que, como Poncio Pilatos, se lava las manos y deja que “el pueblo sabio” decida, a través de una encuesta patito, sobre la termoeléctrica en Huexca, cuando todo mundo sabe, incluso sus adeptos más ingenuos, de que todo el proceso está amañado, inducido y manipulado.
Así ocurrió con la encuesta popular que canceló el nuevo aeropuerto de Texcoco y que a la fecha suma una pérdida del orden de 150 mil millones de pesos y que todavía a nadie se le han fincado responsabilidades por esta severa pérdida a la nación.
Y ahora, cuando se trata de asumir la responsabilidad sobre una decisión política que le corresponde al presidente de la república, nuevamente se disfraza la decisión, con los golpes que dan los toletes de una consulta inconstitucional.
La entrada de operación de la termoeléctrica no se va resolver con encuestas ni con represión y menos, con el asesinato de los activistas que se oponen al proyecto.
La luz blanca al proyecto requiere gobernantes sensibles a los reclamos de los pobladores y a los ambientalistas, por ello se tiene que resolver el conflicto a través del dialogo y de satisfacer todas las demandas de los inconformes, como asegurar el suministro de agua a las poblaciones vecinas al proyecto.
Es con dialogo, voluntad política y negociación y no con mentiras, simulaciones y asesinatos, como se debe arreglar el asunto que divide a los habitantes de Morelos.
Es verdad que se necesita el proyecto eléctrico para esa región del país, pero también es menester atender los reclamos de un sector de la sociedad que se siente engañado y traicionado por el presidente López Obrador, quien en campaña se comprometió a detener la operación de la termoeléctrica.
Hay demasiados agravios del nuevo gobierno, incluyendo la impunidad en el asesinato de Samir Flores y no es con represión y demagogia que se logre una salida política a la situación.
Desde San Lázaro, en la voz de la diputada Frida Esparza Márquez (PRD), se pidió que el Gobierno federal detenga el proyecto de la planta termoeléctrica en Huexca, Morelos, ya que los habitantes de la zona han justificado que éste traerá graves afectaciones al medio ambiente y a la salud de los habitantes.
En un comunicado, la también integrante de la Comisión de Medio Ambiente Sustentabilidad, Cambio Climático y Recursos Naturales, sostuvo que “los inconformes ya anunciaron que desconocerán los resultados, al considerar que la consulta carece de legitimidad”.
Sostuvo que la consulta del Ejecutivo “incumple convenios internacionales, contraviene el artículo 35 de la Constitución política y la Ley Federal de Consulta popular”.
Esparza Márquez consideró que la consulta se debió evitar ante el clima de tensión y dolor que existe en la región por el asesinato de Samir Flores, líder del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra y el Agua.
López Obrador ya cometió dos graves atropellos usando la consulta popular como justificación para ello. Esas fueron inconstitucionales y lo sabe el tabasqueño, por ello, después de que pase el tema de la Guardia Nacional y la reforma educativa, nuevamente desde el Congreso volverán a intentar, reformar el artículo 35 constitucional para ahora sí, mediante esa figura, conseguir lo que a su capricho se antoje, incluso su reelección presidencial.
