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Desde San Lázaro. Errónea política migratoria de AMLO. Por: Alejo Sánchez Cano Destacado

23 Abr 2019
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  • Otro foco rojo del gobierno de López Obrador es la política de sumisión ante Donald Trump, en lo concerniente a los crecientes flujos de migrantes que se dan, particularmente, de Centroamérica y el Caribe. 

En opinión del fundador de Ángeles sin Frontera, Enrique Morones, el presidente norteamericano ha decidido cerrar la frontera con México a esos miles de inmigrantes que todos los años se internan hacia Estados Unidos, buscando el sueño americano, contraviniendo todos los ordenamientos internacionales que existen en la materia.

 

Lo espinoso del tema es la separación de familias migrantes que con Obama se les refería a un proceso civil de deportación y en cambio con Trump se criminaliza a los padres, llevándolos a la corte para ser procesados.

 

“No se debe buscar la represión, ni tampoco, convertirse en el refugio de los miles de desplazados que no quieren quedarse en México, sino alcanzar llegar a Estados Unidos”.

Tampoco hay que alarmarse, dice Morones, ante las caravanas procedentes de Honduras, Guatemala y El Salvador, ya que, por ejemplo, en tiempos de Obama, eran más los migrantes que buscaban el suelo norteamericano, que con Trump.

 

A decir de Morones, quien por cierto ha estado varias veces en la cárcel por defender a los migrantes, México está llevando una política equivocada al dar asilo temporal a los migrantes, cuando debería dejarlos pasar hacia su destino final.

 

El territorio nacional se ha convertido de facto en un esquema de Tercer País Seguro, aunque ello lo desmienta la cancillería mexicana, los hechos hablan más que las palabras.

 

La Secretaría de Relaciones Exteriores dice que ante la intención del gobierno de Estados Unidos, vía el Departamento de Seguridad Interna (DHS por sus siglas en inglés), de implementar una sección de su ley migratoria que le permitiría devolver a extranjeros, no mexicanos, a nuestro país para que aguarden aquí el desarrollo de su proceso migratorio, México autorizará su permanencia hasta que se decida su condición migratoria en Estados Unidos.

 

Las acciones que tomen los gobiernos de México y de Estados Unidos, dice el parte oficial, no constituyen un esquema de Tercer País Seguro, en el que se obligaría a las personas migrantes en tránsito a solicitar asilo en México. Están dirigidas a facilitar el seguimiento de las solicitudes de asilo en Estados Unidos, sin que eso implique obstáculo alguno para que cualquier persona extranjera pueda solicitar refugio en México.

 

El presidente Trump quiere que las peticiones de asilo a su país las asuma como propias México, lo cual transgrede la soberanía de nuestro país.

 

Desde San lázaro se han escuchado voces de alerta que advierten que por vocación, solidaridad y hermandad, nuestro país de asilo por decisión propia y no impuesta desde el exterior.

 

El esquema de Tercer País Seguro conlleva grandes riesgos en materia de seguridad interior, empleo y desarrollo económico y sobre todo, se torna cómplice de la política migratoria del presidente norteamericano al impedir que esas caravanas que vienen de Centro américa, lleguen a su destino final.

 

La frase despectiva, de que México es el patio trasero de nuestro vecino del norte, se torna una realidad con esta acción de López Obrador.

 

Hay que dejar de hacerle el caldo gordo a Trump y proceder con dignidad y respeto al preservar la soberanía y los derechos fundamentales del hombre.

 

Se habla que cerca de 100 mil centroamericanos han salido de sus países rumbo a Estados Unidos, de los cuales el 75 por ciento están en México, los otros se regresaron y los menos, lograron llegar a su destino.

 

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