Con la renuncia del ex rector de la UNAM, José Narro Robles, a dar la pelea por la dirigencia del otrora poderosos Partido Revolucionario Institucional (PRI) y a su militancia de más de 45 años en esa organización política, es previsible que sea el gobernador con licencia, de Campeche, Alejandro Moreno, el beneficiario en la ruta rumbo al 11 de agosto, fecha en que la militancia está convocada para elegir el reemplazo de una gris dirigencia encabezada por la senadora, también con licencia, Claudia Ruiz Massieu.
De dentro y fuera de ese partido se adelanta que, con la salida de Narro, el de Campeche camina firme rumbo a la cita con la militancia y sí, literalmente, “Alito”, como lo llaman sus cercanos, se está quedando prácticamente solo pues al hacerse a un lado Narro en esa contienda y renunciar a su partido, se espera que antes de la elección referida muchos otros priistas no solo se inconformen, sino que presenten su renuncia por los dado cargados a favor del mandatario con licencia.
Ya dijo Manlio Fabio Beltrones que él no participará con su voto en esa elección; ya presentó Beatriz Pagés su renuncia al PRI por no estar de acuerdo en la forma en que la dirigencia está llevando a cabo el proceso. En ese escenario de renuncias y división, no hay duda que Alejandro Moreno se está quedando solo para dirigir el cascarón que quedó de ese partido después de las elecciones del año pasado y como se ven las cosas de la palabra solo pronto se podría pasar a nada.
Aunado al amañado padrón que dicen tener de militantes, queja principal de los inconformes con la convocatoria emitida para renovar la dirigencia tricolor, el interior de los equipos del resto de los aspirantes al cargo hay coincidencias en señalar que “Alito” responde a los intereses del partido del presidente Andrés Manuel López Obrador y ese es motivo suficiente para que no sea electo e incluso ya hasta le han endilgado el mote de “Amlito”. Lo otros militantes inscritos en dicha contienda son Ivonne Ortega, Ulises Ruiz y Ramón Martell.
“Hoy hago pública mi decisión de renunciar a formar parte de la simulación en el proceso de elección de la nueva dirigencia de mi partido, pero también mi renuncia al PRI nacional, partido en el que milité por más de 46 años”, dijo el también ex secretario de Salud, José Narro, y denunció que “La mascarada para imponer a Alito a la Presidencia ya comenzó”.
Muchos militantes y simpatizantes del partido tricolor lamentan la renuncia de uno de sus mejores cuadros, y también lamentan que por presiones externas la dirigencia actual haya sucumbido para favorecer a unos de los aspirantes, a uno que por lo que se ve grazna como ganso, tiene plumas de ganso y camina como ganso, por tanto, por más que lo niegue, es ganso.
Así las cosas, en el cascarón que queda del PRI. Con incertidumbre, desorientados, desmotivados y divididos entre reproches, así caminan los tricolores rumbo a la cita del 11 de agosto y mientras eso sucede muchos de sus cuadros, que antes estiraban el cuello y eran señalados como destacados, hoy prefieren la soledad o el anonimato pues el tema de la corrupción los persigue, en tanto que la militancia de a pie, los que votan, los que dan vida a ese organismo, ven como en lugar de disminuir las dificultades de su todavía partido éstas van en aumento, y hasta ahí porque como veo doy.
