- Obras sin licitaciones, el negocio de la 4T
- Problemática nacional vista como plan de negocios
Inseguridad y corrupción constituyen los principales problemas a resolver en el país y ello fue un compromiso que en campaña hizo el actual gobierno, prometió respuestas inmediatas y estrategias nuevas, pero ya llevan medio año y en materia de inseguridad hay datos del Sistema Nacional de Seguridad Pública que muestran un repunte en este delicado tema, es decir hay más delitos y los actos violentos se siguen registrando en figuras como narcomenudeo, lesiones, robos, secuestros y feminicidios.
Ah, pero cuando hablan de corrupción, el otro tema de mayor agravio a la sociedad, los de la llamada cuarta transformación se llenan la boca de palabras para presumir que desde el primero de diciembre esta problemática desapareció, aun cuando estudios sociológicos hablan del tema en el sentido de que llevará tiempo cambiar hábitos en la administración de los recursos públicos, porque la honestidad de las cabezas dirigentes no basta ya que la corrupción se ha enraizado en todos los niveles gubernamentales y en esa hipótesis no hay que perder de vista que al equipo de gobierno actual fueron incorporados muchos integrantes de gobiernos corruptos de antes.
En la mañanera de este lunes, al referirse al tema del sargazo, problema ambiental que ha afectado a las playas de Quintana Roo, el presidente, Andrés Manuel López Obrador, no solo minimizó el asunto al señalar que “no es un problema grave”, sino que acusó a gobiernos anteriores de dejar crecer el problema para luego hablar de emergencias y alertas. “Porque lo que buscaban era de que se pudiese contratar sin licitar y hacer negocio con el problema”, añadió.
Aquí el tema es que en más de seis meses el gobierno federal muy poco ha hecho para atacar la proliferación de estos desechos marinos que llegan a playas mexicanas, lo cual no solo habla de contaminación al medio ambiente y de cuantiosas afectaciones al sector turístico y económico de la entidad, sino que ahora se soslaya la gravedad del asunto al tiempo que el gobierno informa sobre la construcción de sargaceras y la compra de diversos materiales como guantes y botas, incluyendo el anuncio de reparaciones y construcción de buques especializados para este tipo de tareas.
Y como es un gobierno donde se dice que ya no hay corrupción, sobra decir que las compras serán de manera directa, sin licitaciones de por medio, igual que sucedió con las no sé cuántas pipas adquiridas por el tema huachicol o de la asignación a Pemex de la construcción de una refinería en Tabasco, y lo peor en estas acciones es que pareciera ser que lo que se busca es que primero se agraven los problemas para hacer de ello un negocio.
El gobierno de la 4T acusa que administraciones anteriores se hacían declaratoria de emergencia con la finalidad de contrataban sin licitar, sin embargo, hoy esa práctica sigue vigente y nadie nos asegura que en esas compras para atender las necesidades del Estado no se esté beneficiando a amigos o familiares de los contratistas, se inflen precios o hayan dadivas de por medio, y en esta observación vale recordar lo que dice la sabiduría popular “cuando la limosna es mucha hasta el santo desconfía”.
Si acaso algo ha cambiado entre los gobiernos anteriores y la actual administración federal es que los problemas graves ya no se atienden en calidad de emergencia sino como un problema de Estado, y a ese cambio cosmético la falta de transparencia del gasto público sigue siendo otro pendiente.
