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Columna: Se tenía que decir… No vamos requetebién. Por: Santiago Cárdenas Destacado

01 Jul 2019
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Este 1 de julio, el presidente Andrés Manuel López Obrador gritará a todo México que su gobierno va requetebién, un término utilizado por él para que no haya lugar a dudas de su convencimiento de que en todos los ámbitos hay avances, hay mejoría.

 

Pero si por alguna razón -imaginaria por supuesto- el gobierno lopezobradorista terminara en este momento, ¿cuál sería su balance? ¿Cómo pasaría a la historia -algo que a López Obrador le importa muchísimo-? ¿Cuál sería la opinión de los mexicanos sobre su gestión, más allá de las encuestas?, y sobre todo ¿se reflejaría algún cambio positivo en el país?

 

En primera instancia, sería necesario recordar que al ciudadano, por sobre todas las cosas, lo que le interesa más que nada es tener dinero en el bolsillo, poder salir a la calle con tranquilidad y con la certeza de que va a regresa a casa, y que en casos de afectación a su salud tenga opciones a las cuales recurrir para atenderse. En lo práctico, resolviendo estos tres grandes temas, cualquier presidente podrá pasar a la historia como uno de los mejores, si no es que el mejor.

 

En el tema de la economía, lo que le permitiría al ciudadano contar con dinero en el bolsillo, el gobierno lopezobradorista no parece caminar bien. Es decir, en ese tema no estamos requetebién. No todo va mal, pero en términos generales saldría reprobado en economía. Por mencionar algunas cosas: hubo un alza en el salario mínimo de 88.36 a 102.68 pesos -en estados fronterizos pasó a 176.72 pesos-, la inflación parece estar controlada, la estabilidad económica y el tipo de cambio se mantienen y el Presupuesto de Egresos para este año fue bien recibido por los analistas económicos; se duplicó la pensión a los adultos mayores y se otorgó por primera vez a discapacitados, y se dio beca a los jóvenes.

 

En contraste, en el mismo ámbito económico, se han registrado recortes que han afectado al sector salud, las actividades científicas y culturales y las estancias infantiles, por mencionar algunos rubros. De igual forma, diversos organismos, el Banco de México y la propia Secretaría de Hacienda han recortado a la baja los pronósticos de crecimiento económico del país para este año, las calificadoras y los expertos en riesgos de inversión redujeron la confianza en el país, y se han registrado acciones que terminaron impactando en lo económico, como las que se tomaron con el pretexto del combate al huachicol y que terminaron provocando desabasto de combustibles al inicio del año.

 

También se cancelaron licitaciones con las que se buscarían alianzas de la iniciativa privada con PEMEX para exploración petrolera, y la madre de todas: la cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional de México en Texcoco.

 

A ello hay que agregar que en lo que va de la Administración 11 mil 144 personas han sido despedidas de las distintas dependencias del gobierno, una acción que obviamente sí permitió adelgazar la burocracia, pero que no trae como consecuencia el fin de la corrupción, e incluso pone en riesgo la operatividad gubernamental.

 

En materia de seguridad, los números no indican que vayamos requetebién: en los primeros cinco meses de este año hubo 14 mil 133 víctimas por homicidio doloso, un 5.2% más que en 2018 (tan sólo en mayo se registraron 2 mil 476 carpetas de investigación por ese delito, lo que representa la cifra mensual más alta en el año y en lo que va de la Administración); se abrieron 571 carpetas de investigación por secuestro, 28% más que en el mismo periodo del año pasado; se registraron 27 mil 974 carpetas de investigación por narcomenudeo, 14% más que el año anterior; y hubo 389 víctimas de feminicidio, 9.88% más que de enero a mayo de 2018.

 

María Elena Morera, presidenta de Causa en Común, una organización de la sociedad civil que ha sido crítica con las autoridades actuales y anteriores, afirma que “no hay una estrategia de seguridad en el país. Hasta este momento sólo está la Guardia Nacional, no hay prevención del delito y tampoco hay una estrategia para estados y municipios”.

 

Y en el ámbito de la seguridad social, los recortes a los institutos nacionales, los lentos procesos de licitación para adquirir medicinas, centralizados por la Secretaría de Hacienda, que ponen en riesgo que los medicamentos no estén disponibles para pacientes con enfermedades urgentes de atención.

 

De igual forma, en una polémica decisión, López Obrador retiró el apoyo de recursos a las estancias infantiles aduciendo corrupción. Ello le ha provocado, incluso, un fuerte enfrentamiento con la CNDH, organismo que el 10 de junio emitió una recomendación a los titulares de las Secretarías de Bienestar y de Hacienda, así como de la Comisión de Mejora Regulatoria y del DIF Nacional, por considerar que el nuevo modelo de entrega de apoyos directos planteado por el gobierno, que sustituye los recursos que se entregaban a estancias infantiles, viola los derechos humanos de los niños y disminuye el estándar de protección de los mismos.

 

No vamos requetebién, pues en términos generales, el gobierno lopezobradorista reprueba en los ámbitos de la salud, la economía y la seguridad, fundamentales para los mexicanos a la hora de evaluar a un gobierno. El gobierno deberá dejar en breve su retórica triunfalista, y asumir que es mejor atender los problemas sobre la base de que la sociedad no se siente segura ni confiada, en vez de recurrir al cada vez más gastado argumento de “yo tengo otros datos”. 

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