Por donde se le vea, la renuncia de Carlos Urzúa a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público no es una buena noticia, y los términos en los que se dio resultan alarmantes y prenden los focos rojos en la administración lopezobradorista. La carta en la que da a conocer su dimisión, enviada al presidente Andrés Manuel López Obrador, retoma todos los argumentos en contra de la irresponsable política económica que muchos en la oposición, en la sociedad civil y en la iniciativa privada han señalado desde el inicio de la administración.
En su carta de renuncia, Urzúa acusó que en esta administración “se han tomado decisiones de política pública sin el suficiente sustento”, y aseguró que durante su gestión no tuvieron eco sus convicciones de que “toda política económica debe realizarse con base en evidencia, cuidando los diversos efectos que éste pueda tener, y libre de todo extremismo, sea éste de derecha o izquierda”. Inmediatamente vienen a la memoria los fantasiosos proyectos del aeropuerto de Santa Lucía, la refinería en Dos Bocas y el Tren Maya.
El hoy ex secretario de Hacienda evidenció que en este gobierno se han tomado decisiones basadas más en la ideología que en el análisis de beneficio para el país, sin cuidar los efectos que esto puede representar. Ello es grave, gravísimo, y es la versión que da el que fuera responsable de la aplicación del presupuesto y del manejo de los recursos públicos.
Urzúa está obligado a dar más explicaciones y a aclarar sus dichos. Sus afirmaciones son graves. Son una llamada de atención sobre la forma en la que se está administrando el país, a capricho sectario de una sola persona basado en ideologías setenteras, con un costo gigantesco en término del daño patrimonial a la nación; de destrucción de instituciones, de desmantelamiento del Estado y de demolición de la confianza en la economía.
Carlos Urzúa también evidenció que en la Secretaría de Hacienda fueron impuestos “funcionarios que no tienen conocimiento de la Hacienda Pública”, y que ello fue “motivado por personajes influyentes del actual gobierno con un patente conflicto de interés”. El ex secretario de Hacienda también está obligado a aclarar a quién se refiere cuando señala lo anterior. ¿Alguien de la familia del presidente López Obrador impuso a funcionarios en la SHCP? ¿O fue el constructor José María Riobóo? Eso es lo que tendría que aclarar.
Las renuncias en este gobierno cada vez son más escandalosas. Cuando pensábamos que la dimisión de Germán Martínez había sido ruda, viene esta nueva que desnuda al gobierno lopezobradorista y lo exhibe como uno en el que imperan el influyentismo y la corrupción, dos males que se aseguraba serían combatidos hasta acabar con ellos.
En respuesta, López Obrador da a conocer el nombramiento de Arturo Herrera Gutiérrez, quien se desempeñaba como subsecretario de Ingresos en la propia SHCP, y quien fue secretario de Finanzas (2004-2006) en el Gobierno del Distrito Federal que encabezó López Obrador. También cuenta con estudios de Doctorado en la Universidad de Nueva York (¿un neoliberal en Hacienda?). con ello, el presidente manda el mensaje de que las cosas continuarán igual que hasta ahora.
La cara de Arturo Herrera durante la grabación del video con el que López Obrador dio a conocer su nombramiento reflejaba terror, o en el mejor de los casos preocupación. No se le vio contento, ni confiado. Y es que Herrera no las ha llevado todas consigo en este gobierno. El nuevo secretario era hasta hoy más conocido por sus declaraciones desmentidas por el presidente.
Como subsecretario, Herrera afirmó que se retrasaría el proyecto de construcción de la refinería en Dos Bocas, Tabasco, y que el dinero asignado se utilizaría para impulsar la producción en Petróleos Mexicanos. “No autorizaremos (la construcción) hasta que tengamos una cifra final que no sea muy diferente de los 8 mil millones de dólares originales”, dijo en una entrevista al diario Financial Times publicada el 12 de marzo, pero en su conferencia mañanera de ese mismo día, López Obrador afirmó que seguía la construcción de la refinería. Días más tarde, el 8 de abril, durante un foro Herrera reveló que el gobierno analizaba con legisladores el regreso del cobro del impuesto de la tenencia vehicular en todo el país, y al día siguiente el presidente lo volvió a desmentir, asegurando que en su gestión no habrá impuestos nuevos ni aumento de los ya existentes. “Salió ayer una información que se iba a restablecer el impuesto de la tenencia. Eso no es cierto, eso es lo que quisieran nuestros adversarios, que nosotros incumpliéramos nuestros compromisos, pero se van a quedar con las ganas. No hay aumentos de impuestos, ni impuestos nuevos”, afirmó entonces el mandatario.
Este movimiento en el gabinete dará mucho de qué hablar en los siguientes días.
Por lo pronto, el sector patronal del país no reaccionó muy bien al cambio. “La renuncia de Carlos Urzúa a la Secretaría de Hacienda preocupa, porque reveló que la administración actual adopta políticas sin método, sin bases ni información que las justifiquen, así como con visiones extremistas de gestión pública”, dijo Gustavo de Hoyos, presidente de la COPARMEX. En un tuit y en un comunicado, el líder del sindicato patronal hizo un llamado al presidente López Obrador para que se genere confianza en las finanzas públicas y se conduzca la hacienda pública con responsabilidad y eficiencia.
En 2017, López Obrador adelantó algunos nombres de quienes integrarían su gabinete en caso de ganar la Presidencia de la República. En esa ocasión, dijo que el gabinete propuesto sería recordado como el mejor en la historia de México. A siete meses y nueve días del inicio de su administración se han registrado diversas renuncias en su gabinete, que reflejan que algo no está marchando bien. Ni el gabinete ni su gobierno parece serán recordados como los mejores.
En la época moderna de México, sólo un secretario de Hacienda ha renunciado con menos tiempo en el cargo que Urzúa: Jaime Serra Puche. “Permaneció sólo unas semanas, a causa de la crisis financiera que estalló en México a fines de ese año (1994)”, apunta la propia Secretaría de Hacienda en su página web. Ojalá eso no sea un mal presagio para el país. 
