“Vengo al encuentro con los míos”, habría dicho al inicio de su discurso en Lomas Turinas, Luis Donaldo Colosio Murrieta antes de que una bala lo impactara y le quitara la vida hace 23 años.
Ayer, en el aniversario luctuoso del candidato fallido a la Presidencia de la República, por el PRI en 1994, uno de los suyos, el ahora secretario de Salud del gobierno federal, José Narro Robles, acudió al encuentro de la memoria del político nacido en Magdalena de Kino, Sonora, y recordó lo que hoy se conoce como el ideario colosista, aquel que buscó transformar a un México con hambre y sed de justicia, como lo dijo el mismo Luis Donaldo.
La militancia tricolor, encabezada por sus dirigentes nacionales, Enrique Reza Ochoa y Claudia Ruiz Massieu, presidente y secretaria general, respectivamente, rindió homenaje a quien también dirigió los destinos del PRI antes de ser candidato presidencial.
A más de dos décadas de distancia de aquel trágico momento que tiñó de sangre la vida política del país, recuperamos parte de ese ideario con el que se le sigue recordando al también ex secretario de Desarrollo Social y que dejó por escrito en una serie de 37 artículos para las páginas de El Financiero, en donde con visión de estadista desde entonces ya hablaba de los cambios estructurales que requería la economía y en general el país.
En sus colaboraciones dejó constancia de los retos que enfrentaba México. Sostenía que esos desafíos se hacían más patentes ante la magnitud del impacto que implicaba la caída en los precios del petróleo, y argumentaba que, durante 1985, casi el 50 por ciento de los ingresos totales del gobierno federal provinieron del sector petrolero. Desde entonces, igual que ahora, el colapso petrolero afectaba a nuestra economía y por eso plantó diversas reformas, que hoy son ya una realidad.
En el pensamiento colosista había oposición a quienes mediante el discurso fácil pretendían ubicar al PRI como principal obstáculo a la transformación democrática de México y su desarrollo económico y social, de ahí que Luis Donaldo se impusiera la tarea de poner en pie un partido con propuestas y ánimo trasformador.
Su ideario hablaba de la complejidad y dinámica del mundo actual, y frente a los problemas presentes y los desafíos del futuro, adelantaba un cambio cualitativo en México, eso como una “condición indispensable para hacer realidad toda posibilidad de avance económico, político y social. De esta forma, la renovación nacional se convierte en la gran exigencia de nuestro tiempo”, escribió el 11 de marzo de 1987.
“En este tiempo, México ha enfrentado en la paz y la libertad, las graves consecuencias de la crisis económica más severa de los últimos 60 años, aun cuando hemos tenido que sufrir el sacrificio que han significado la caída de los salarios reales; los niveles de desocupación para una sociedad en constante expansión demográfica; el impacto que sobre el bienestar de algunos grupos sociales ha provocado la crisis en ciertas regiones del país, y la marginación y pobreza en la que aún viven alguno sectores de nuestra sociedad”, testimoniaba en su artículo intitulado Renovación Nacional. Superar Rezagos Sociales.
No hay duda, han pasado treinta años de ese ejercicio periodístico que práctico Luis Donaldo, y 23 años de su muerte, pero el escenario para nuestro país sigue siendo crítico, por lo que para el PRI, y el gobierno que encabeza, tiene el reto de continuar con la implementación de las reformas estructurales que permitirán a mediano y largo plazo cambiar la vida política, económica y social de los mexicanos.
Por todo lo anterior, nos queda claro por qué el PRI otorgó el honor del discurso a la memoria de Luis Donaldo a José Narro Robles. Porque es conocedor del pensamiento colosista, pero sobre todo porque conoce la agenda social y tiene buen ambiente en el ánimo de diversos sectores de la población como posible aspirante presidencial, lo que de entrada permitiría aterrizar el sueño del sonorense y hacer frente a los retos que México enfrenta actualmente. Es una lectura que no hay que descartar.
