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Desde San Lázaro. Ya, el conflicto postelectoral. Por: Alejo Sánchez Cano Destacado

06 Jun 2018
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La presencia de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) en la capital del país, responde a la estrategia perfectamente articulada para asegurar la victoria de Andrés Manuel López Obrador al pretender desestabilizar y sembrar el caos y con ello evidenciar, primero la incapacidad del Tribunal Federal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) para el gobierno de la ciudad de México y del gobierno federal y segundo, en caso de que pierda el tabasqueño, forme parte del movimiento antisistema que evite su derrota o por lo menos. que anule la elección.

De aquí al 1 de julio se inicióán en la presencia de estos grupos en el país que, desde ahora, en la defensa de los supuestos reclamos sociales, se podrá prestar atención a su presencia, en caso de ser necesario, por lo que resta del año.

De hecho, ya lo anunciaron algunos líderes siniestros de estos grupos de choque, las movilizaciones y bloqueos se van a orientar a aeropuertos, casetas de autopistas, casa de bolsa e instalaciones de Pemex y CFE, así como a medios de comunicación. Claro esto no exime de emprender acciones más radicales y violentas.

Así que si alguien piensa que el plantón que está asentado en las inmediaciones de la secretaria de Gobernación, se va a retirar pronto, merced a los buenos oficios del titular de esta dependencia, pues están equivocados. De hecho, el propio Alfonso Navarrete Prida, sabe que esto no será posible.

El Cisen y otros centros  de inteligencia y monitoreo que tienen las dependencias de seguridad, así como el ejército y la marina, están en alerta máxima ya que la información de la que disponen apunta, precisamente a la gestación de todo un movimiento insurgente, en caso de que AMLO pierda la elección.

El conflicto post electoral que se vivió en el 2006, con la victoria de Felipe Calderón por poco más de 200 mil votos sobre Andrés Manuel, provocó una serie de movilizaciones el país, y resistencia civil a pagar los impuestos y servicios públicos. En esa ocasión, el Peje fue ungido como presidente de la República por sus huestes y en el paroxismo de la locura, hasta nombró gabinete.

A todos los eventos públicos en donde acudía el presidente Calderón era abucheado e insultado  por los seguidores de AMLO y en varias ocasiones, si no hubiera intervenido el Estado Mayor esas agresiones, hubieran sido físicas y de consecuencias incalculables.

En el 2012, cuando nuevamente pierde el tabasqueño a  manos de Enrique Peña Nieto, por una diferencia de más de 3 millones de votos, intentó hacer lo mismo que hace seis años atrás, sin embargo, no le prosperó el numerito.

Ahora, en el 2018, si pierde, a decir de ellos, los anteriores movimientos de resistencia no serán nada, en comparación con los que se esperan este año.

La tendencia mayoritaria de las encuestas sobre el inevitable triunfo de AMLO, dificulta la gobernabilidad, en caso de que el resultado se diferente al que predicen.

Por ello, es de vital importancia, incluso para la cohesión social y la paz, que todos los actores políticos, encuestadores, periodistas y líderes sociales, midan sus palabras y se circunscriban a los hechos objetivamente y que nadie pretendan exacerbar más aún los ánimos de los mexicanos, que de por sí están a punto de ebullición.

Claro, el principal protagonista y responsable de mantener la unidad nacional tiene nombre y apellido y es originario de Tabasco.

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