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LA PARÁLISIS LEGISLATIVA QUE VIENE. Por Jorge L. Galicia

18 Sep 2017
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Si de sumo fue difícil la instalación de la Mesa Directiva en la Cámara de Diputados, que presidirá Jorge Carlos Ramírez Marín, para conducir las sesiones del último año de ejercicio de la LXIII Legislatura, es previsible que en lo que resta del año legislativo sea la parálisis lo que domine las actividades en el recinto de San Lázaro, principalmente porque las diferencias que imperan tienen que ver con posiciones político-partidistas rumbo al proceso electoral de 2018.

“No hay riesgo de parálisis”, adelantó Ramírez Marín, pero también advierte “un encontronazo” entre las dos alianzas legislativas visibles, por un lado el PRI y sus aliados del PVEM, Nueva Alianza y PES, y por otro los del llamado Frente Ciudadano por México (FCM), conformado por el PAN, PRD y MC, quienes uno sin el otro por si solos podrían sacar adelante proyectos legislativos que requieren de una votación de dos terceras partes o mayoría calificada.

En ese escenario, los primeros no olvidan la necedad y berrinche, con grado de secuestro, con que los segundos sometieron al congreso para impedir que la Mesa Directiva se instalara en tiempo y forma, de ahí que exista la preocupación de que esta confrontación haya sido el primer capítulo de no se sabe cuántos más en el tiempo que resta a la legislatura.

Los frentistas hablan de triunfos donde lo que se vio fue un acuerdo parlamentario, dónde casi una mitad de 500 diputados decidieron negociar el inicio de los trabajos legislativos, y dónde casi la totalidad pedía destrabar una iniciativa legislativa enviada por el ejecutivo federal para impedir que en la naciente fiscalía general su titular fuera en automático el actual Procurador General de la República, ese fue el acuerdo, y “no más” habría puntualizado al respecto el coordinador de la bancada priista, César Camacho Quiroz.

Ese fue el a acuerdo, pero en el ánimo de ganar espacios en tiempos electorales, los frentistas cambiaron su postura y ahora hacen proselitismo con un supuesto ejercicio de consulta a la sociedad civil y por lo que se observa es muy probable que en este tema no haya acuerdos, al menos no como quieren imponerlo los del FCM, y eso podría ser el inicio de una parálisis que nadie quiere, aunque tampoco se ve voluntad como para llegar a acuerdos.

Ojalá nos equivoquemos y que el trabajo legislativo tenga la productividad que necesita México. Que el andamiaje legal del Sistema Nacional Anticorrupción tenga un final feliz. Que en temas de seguridad, nuestros diputados confeccionen el modelo policial que se requiere en las entidades de la república; que a las fuerzas armadas se le diseñe un marco jurídico que les permita seguir en las calles, tanto en temas de apoyo en tiempos de desastre por causas naturales como para cuestiones de seguridad donde el país los necesite.

Hay muchos temas en materia de reformas constitucionales, donde se requieren consensos para lograr una mayoría calificada. Ojalá que, en lugar de visones partidistas, lo que aflore sean los intereses por México, pero como son tiempos electorales no nos queda más que vislumbrar un ambiente difícil para los trabajos legislativos ¿de parálisis?. Ojalá nos equivoquemos.

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