Con la nominación de José Antonio Meade, ahora ex secretario de Hacienda, como abanderado para ser candidato a la presidencia de la República por el PRI, algunas voces en la oposición señalan desde ahora que la derrota del partido tricolor está asegurada y en cambio del lado del priismo dicen que no los den por muertos, que están más que vivos, van a dar la pelea y las posibilidades de ganar con un candidato como Meade son muchas.
Ya en otras ocasiones nos hemos referido a la trayectoria que siguen partidos diferentes al PRI rumbo a las elecciones de 2018, pero con la renuncia de Meade a la SHCP, es de destacar que el perfil de este personaje le suma un plus al PRI y lo pone en franca competencia política, pues mientras unos presumen un Frente Ciudadano, sin perfiles ciudadanos entre sus candidatos, el ciudadano Meade se ha sumado a la causa priista con cartas credenciales de envidia entre sus contrincantes, pero sobre todo con una imagen de persona honesta en los personal y leal a las instituciones.
Meade es, además de contar con una trayectoria académica y carrera administrativa amplísimas, un personaje que no cuenta con militancia partidista y tal vez por eso, desde ahora, sus adversarios han empezado a atacarlo de manera indirecta asociándolo a gobiernos priistas que han dejado mala imagen entre la población, pero nadie le podrá regatear su impecable historial en la vida pública, donde es el único de los aspirantes, al menos de los que se mencionan, que puede presumir veinte años como funcionario del primer orden de mando.
Ha sido cinco veces secretario de Estado, dos veces en Hacienda, y además ha pisado en esa calidad las dependencias de la Cancillería Mexicana, de Desarrollo Social y de Energía, siendo además de los pocos funcionarios que han servido al país en gobiernos encabezados por dos partidos diferentes, con el PRI de Ernesto Zedillo y Enrique Peña Nieto, y con el PAN de Vicente Fox y Felipe Calderón.
En toda su carrera administrativa nunca ha tenido señalamientos de mal comportamiento o manejos irregulares de los recursos que le ha tocado administrar, y por el contrario, quienes los conocen dicen que es un hombre que sabe hacer equipo, que es amigo, pero que gusta de la disciplina y respeto a las normas y políticas públicas, que exigente, conciliador y honesto a toda prueba.
Hay quien lo califica como un personaje técnico y esto se o atribuyen mayoritariamente por su perfil económico financiero, sin embargo en su paso por la cancillería y el área de Desarrollo Social ha dejado constancia de sus habilidades como negociador político y su sensibilidad social a la hora de atender asuntos de competencia externa e interna del país.
Meade es bien visto en el sector de la administración pública, pero también su buena fama ha permeado en sectores empresariales, religiosos, intelectuales, en la milicia, y muchos más del sector social.
Hombre preparado, sin duda, es como para poner nervioso a cualquiera de sus adversarios cuando estos tengan que confrontar sus ideas en los tres debates que coordinará el Instituto Nacional Electoral (INE), lo saben y por eso la estrategia de los ataques indirectos, así que de inicio Meade ya les ganó por curriculum, pero esta carrera, pelea, choque, o como quieran llamar al proceso electoral rumbo al primero de julio de 2018, apenas empieza.
