“Me gustaría mucho que ustedes comparen cuántas muertes por homicidio de mujeres (sic) han sucedido en nuestro periodo y cuántas sucedieron en el periodo de la administración anterior. Le ganamos”. Con esas palabras, enredadas, el gobernador de Veracruz, Cuitláhuac García, exponía en febrero pasado ante la prensa lo que considera un logro de su administración.
El video lo retomó el diputado federal Héctor Yunes Landa en su cuenta de Twitter para retratar “la ignorancia y la incapacidad” de Cuitláhuac García, un mandatario estatal con fama de emular a Cantinflas y con pocos resultados positivos en su entidad en materia económica, pero sobre todo, en la seguridad pública.
En materia de feminicidios, a lo que el mandatario hacía referencia en el video exhibido por Yunes Landa, Veracruz es uno de los estados que mayor número de casos registra. De acuerdo con cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, Veracruz es el estado que mayor número de asesinatos registró de enero a octubre de 2019, con 147 casos. En ese mismo periodo, en todo el país fueron asesinadas 833 mujeres por cuestiones de género. En Puebla hubo 52 delitos de ese tipo en el mismo periodo, en comparación con los 32 casos reportados en 2018; y en la Ciudad de México de enero a octubre de 2019 se reportaron 50 feminicidios, en comparación con los 43 registrados en 2018.
En abril pasado, un caso conmovió también a la opinión pública nacional. En Papantla, Veracruz, cinco integrantes de una familia, entre ellos dos menores de edad, fueron asesinados a balazos al interior de su vivienda. Cuatro sujetos armados irrumpieron en la casa y dispararon contra la familia a corta distancia.
En 2018, Cuitláhuac García fue fuertemente apoyado políticamente por el entonces candidato Andrés Manuel López Obrador. Incluso, al inicio de sus respectivas gestiones gubernamentales -López Obrador en la Presidencia y García en la gubernatura- el presidente visitaba con frecuencia Veracruz. De hecho, fue el primer estado que López Obrador visitó como presidente, el 2 de diciembre de 2018. Sin embargo, las constantes pifias de Cuitláhuac García han distanciado a López Obrador de Veracruz.
El mandatario estatal, consciente del distanciamiento del presidente, ha hecho esfuerzos de esmero para dar mejores resultados en su entidad.
Para ahora que el presidente López Obrador regresó a Veracruz, como parte de su gira para dar el banderazo de inicio de construcción del Tren Maya y la rehabilitación del Sistema Nacional de Refinación, Cuitláhuac García pretendía dar un buen golpe y presentar resultados positivos en materia de procuración de justicia. Para Cuitláhuac era vital, pues su imagen ante el presidente, y ante el resto de los veracruzanos y los mexicanos, está por los suelos.
Sin embargo -lástima Margarito-, nuevamente las cosas le salieron mal. El gobernador y su recién nombrada fiscal del estado, Verónica Hernández, tenían en las manos un caso que, incluso, se había hecho ya del conocimiento del presidente López Obrador.
El exfiscal distrital, Ángel Fuentes Olivares, fue asesinado el 3 de junio, a pesar de que debía estar protegido por personal de la fiscalía del estado ante las repetidas amenazas de muerte que había sufrido. Un grupo de personas ingresó a su domicilio en el puerto de Veracruz y lo apuñaló hasta matarlo. Tres jóvenes fueron arrestados por el homicidio, todos ellos jugadores de la liga sub-17 del futbol mexicano.
¿Quién era Fuentes Olivares, y por qué era importante que permaneciera con vida, al menos hasta terminada la gira de López Obrador por Veracruz? El exfiscal había sido denunciado por Bernardo N, un joven que relató cómo el exfuncionario público lo presionó hasta abusar sexualmente de él. “El Pato”, como apodaban a Fuentes Olivares, estaba acusado de engañar y violar durante años a varios jóvenes deportistas.
Los fines de semana, “El Pato” acudía a las canchas llaneras de cercanas a Boca del Río y se presentaba como importante e influyente promotor deportivo. Así, engañó durante varios años a distintos jóvenes que se ilusionaban con trascender en el mundo del balompié. Fuentes Olivares les prometía encumbrarlos, y a cambio de ello les pedía una muestra de que para cumplir su sueño estaban dispuestos a todo. Los obligaba a tener relaciones sexuales con él, y posteriormente los amenazaba poniendo su cargo de fiscal por delante.
Cuando algún joven insinuaba que lo denunciaría, “El Pato” movía sus influencias en la fiscalía de Veracruz para detener cualquier acusación en su contra. Varias denuncias fueron “extraviadas” y varias familias de jóvenes abusados fueron amenazadas para parar sus acusaciones.
Bernardo no denunció en Veracruz por temor, y porque sabía que “El Pato” contaba con influencia. Decidió acudir directamente a Palacio Nacional, y presentó el expediente a Jesús Ramírez Cuevas, el vocero presidencial. Ramírez Cuevas, a su vez, lo hizo del conocimiento del presidente, quien dio instrucciones de que se hiciera justicia.
En la Fiscalía de Veracruz, la orden de investigar el caso se presentó como una orden “que viene de arriba”, pues el presidente buscaba que se hiciera justicia.
El impulso presidencial al caso, la valentía de Bernardo N, y una serie de pruebas y evidencias en mensajes SMS, chats, fotografías comprometedoras, así como la decisión de otro grupo de jóvenes dispuestos a respaldar la acusación de Bernardo y testimoniar, aseguraban que “El Pato” sería enjuiciado y seguramente condenado a muchos años de prisión.
El caso, además, era perfecto para ilustrar el cliché político de “se hará justicia, caiga quien caiga”, durante la gira del presidente López Obrador por Veracruz.
Ello hubiera sido el elemento perfecto para la reivindicación de Cuitláhuac García. También habría sido el inicio perfecto para la nueva fiscal del estado, nombrada apenas seis días antes del asesinato del exfiscal. Verónica Hernández también estaba urgida de quedar bien ante su jefe, el gobernador, quien la respaldó ante el Congreso a pesar de que ella misma reveló ser prima hermana de “La Jefa”, una importante y conocida cabecilla del cártel de los Zetas en Veracruz.
Al gobernador Cuitláhuac García le urge reivindicarse con el presidente. Le urge que el presidente vuelva a mostrarle confianza y que públicamente quede muestra de que cuenta con el respaldo presidencial. Para Cuitláhuac García esa es la prioridad actualmente.
En cambio, para los veracruzanos, la prioridad es que su gobierno empiece a dar resultados. Un padrón electoral tan grande como el de Veracruz no puede echarse a la basura, y para el presidente López Obrador ese es el riesgo de las constantes pifias de Cuitláhuac García.
