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Desde San Lázaro. AMLO destapa a Alfaro para la grande. Por: Alejo Sánchez Cano Destacado

09 Jun 2020
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Por si le faltara algo a la grave problemática que vive el país, inmerso en la crisis provocada por el Covid-19, tanto en el aspecto médico-sanitario, como económico; ahora el presidente de la república y el gobernador de Jalisco se enfrascan en una pelea de vecindad que de los dichos pasaron a los hechos.

La manifestación violenta es una patente de corzo de muchos de los personajes que hoy están en Morena, de hecho, merced a esa conformación de grupos beligerantes, vamos a llamarles mercenarios de la violencia, esos líderes sociales han encumbrado posiciones y ahora son parte de la estructura de gobierno tanto federal, como estatal.

La “espontanea” manifestación de ciudadanos en Guadalajara condenando el asesinato del estudiante Giovanni López, a todas luces repudiable,  a manos de trogloditas pertenecientes a la policía del municipio de Ixtlahuácan de los Membrillos,  se debe observar bajo la lupa del revanchismo político contra el gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro, quien cuando ganó la gubernatura de esa entidad, pintó su raya con AMLO,  por este hecho,  es considerado traidor.

Desde ese momento se rompió la alianza que existía entre el partido que dirige  Dante Delgado, Movimiento Ciudadano,  y Andrés Manuel López Obrador.

Luego, ya en tiempos de la pandemia, Alfaro, decidió tomar un camino muy diferente en torno al combate del coronavirus y la protección a la población con resultados muy positivos, medido no solo en cuanto los enfermos y fallecimientos que hay en Jalisco, sino comparada contra la media nacional e incluso contra entidades que son gobernadas por Morena, verbigracia, la CDMX.

Todo los que recomendó el subsecretario de Salud,  López Gatell y el mismo presidente de México, desde que arrancó la epidemia, fue exactamente lo contrario que llevo a cabo Alfaro en su entidad y a la postre, Jalisco es uno de los estados que, considerando su población, menos casos de defunciones tiene, ello,  a pesar de que desde el gobierno federal se le impusieron muchas trabas, incluso en la importación de pruebas masivas de detección del mortal virus.

La “rebelión” del mandatario jalisciense en torno a cómo atender la pandemia, causó escozor en el huésped de Palacio Nacional, quien ya de por si no lo soportaba, pues ahora, se le congestionó el hígado.

Lo relevante del asunto es que con el affaire López-Alfaro, nació un serio aspirante a suceder al tabasqueño en el 2024. Un precandidato presidencial que ya de suyo mostraba los tamaños para competir por la candidatura de MC y ahora que ya está en boca de todos, merced a la tirria que le tiene el presidente, pues ha despuntado en esa justa.

Dirán algunos que son muy anticipados los tiempos para destapar a eventuales candidatos, sin embargo, en otros momentos contemporáneos, los “buenos” para la grande ya descollaban antes de que empezara el sexenio en tuno: Dos ejemplo; Enrique Peña Nieto y Vicente Fox Quesada y que decir de AMLO.

Así que estimado lector,  ni es temprano ni adelantado el destape que hizo AMLO de Alfaro, al contrario, ahora que se profundiza la polarización y los “conservadores” requieren un liderazgo sólido, pues se apareció Enrique Alfaro, gobernador de una de las tres entidades más importantes del país.

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