El Debate General del 75 período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas (AGNU) está en curso. Inició el pasado 22 de septiembre y concluirá el próximo martes 29. La AGNU es el foro de los foros internacionales. Es decir, el espacio más significativo en el que mandatarios de Estado se dirigen al resto del mundo representando a sus representativos países tocando temas que son relevantes internacionalmente.
Esta ocasión es histórica por razones de la pandemia que se vive. Los representantes de los países miembros dieron sus mensajes sin asistir a la sede de la ONU en Nueva York y por medio de videos. Por ende, uno de los temas medulares por tratar es el de la pandemia de COVID-19, seguido por las inminentes crisis económica, política y social que cada país enfrentará internamente y a nivel internacional también.
Llegó el turno de AMLO, que, si bien se salvó de asistir presencialmente, no así de tener que dar un discurso remotamente, y no podía haber pretexto para no hacerlo. Sin embargo, pudimos constatar que su ausencia en el extranjero y el desprecio que ha tenido por dirigirse y/o asistir a estos foros no es porque la mejor política exterior sea la interior. Más bien, se debe a que él mismo es consciente de la incapacidad que tiene para abordar temas que requieren de argumentación sólida, de discursos previamente estructurados y de mostrarse preparados ante el mundo. Desafortunadamente, fuimos testigos de un mediocre discurso del mandatario mexicano.
Más allá del juego de burlas que pueda ameritar su discurso ante el foro de foros, es preocupante que la calidad de su presentación haya sido así de lamentable. Era una oportunidad perfecta para demostrar lo que se ha logrado en el país en referencia a la pandemia (sea poco o mucho), de alardear un poco más sobre la propuesta que hizo México anteriormente de hacer universalmente accesible la vacuna contra la COVID cuando exista o de mencionar su preocupación por la crisis económica. Pero como ya se sabe, sucedió algo completamente bizarro.
Es preocupante ya que además de haber tenido un bochornoso episodio, con esto logra totalmente lo contrario a lo que se esperaría obtener de una Organización como esta. México queda ridiculizado ya que ningún mandatario ha tomado en serio el discurso de AMLO. Ninguno ha entendido la referencia de la rifa - no rifa del avión presidencial y menos aún a qué venía la referencia de Benito Mussolini en el seno de las Naciones Unidas. Cualquier político mínimamente instruido en historia universal entendería el por qué no se debería elogiar al dictador fascista como lo hizo el presidente mexicano.
Un político polémico como Boris Johnson, a pesar de sus cuestionables formas discursivas y actuaciones políticas, ha sabido dirigirse ante el mundo utilizando estas plataformas benéfica y oportunamente. El PM británico anunció que se destinarán £500m (14.2 mil millones MXN) al COVAX Advanced Market Commitment Facility para ayudar a los países más pobres a acceder a la pronta vacuna de COVID, incrementar el apoyo a la OMS y un plan global de 5 puntos para prevenir futuras pandemias. Claro que no es comparable la capacidad económica del Reino Unido con la de México, pero es un ejemplo a escala de lo mucho más que se pudo haber hecho por la parte mexicana.
Si a México le había venido costando hacerse de un espacio en planos internacionales, en construirse una reputación y renombre para tener más empuje en cuanto a decisiones multilaterales se refiere, ahora se ha cortado el hilo del cual pendía. Por más que se haya propuesto al mejor instruido diplomático, en este caso Juan Ramón de la Fuente, cuando con él hasta hace unos cuantos meses se reanimaba la esperanza de que México pudiera fortalecerse en el ámbito global cuando se padece en el interno, el propio presidente termina por entorpecer estos intentos.
Ahora más que nunca, el mundo se ha dado cuenta de que la cooperación internacional resulta medular para hacer frente a situaciones como la pandemia y las crisis que se mencionan previamente. Con el vergonzoso discurso del presidente, el país asumirá los altísimos costos de quedar relegado y dejado de tomar en serio ya que nuestro mismo presidente dejó en claro la poca importancia que le da al ámbito multinacional.
Evidentemente, el escenario para México se avecina complicado y desalentador debido al inexistente plan para paliar las crisis internas y externas. Se ve más cerca el despeñadero.
