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Orbi 21. Trump y la COVID. ¿Y ahora qué? Por: Cristina Cardeño Gama Destacado

05 Oct 2020
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A un mes de que se lleve a cabo la elección presidencial en EEUU, la COVID llegó a la Casa Blanca afectando a uno de los políticos más incrédulos de la pandemia a nivel mundial. No sólo la salud de Donald Trump está en riesgo, también las elecciones presidenciales. ¿En qué afecta que el Presidente haya resultado positivo a COVID?

 

La recta final para llegar a las elecciones del 3 de noviembre comenzó agitada. Hace una semana se dio a conocer que Trump ha declarado desde hace mucho tiempo pérdidas para no pagar sus impuestos. El martes pasado se llevó a cabo el primer debate de los candidatos presidenciales, siendo un show que ha generado opiniones encontradas pero que, sin duda, ha sido el más atrabancado, ya que los candidatos se descalificaban e interrumpían constantemente. Ahora, se dio a conocer que Donald Trump dio positivo a COVID-19, lo cual pone en riesgo el siguiente debate programado para el 15 de octubre.

 

La gran preocupación que se ha dado en torno al contagio de Trump es ¿qué pasaría si llega a fallecer? Sin duda, sería un caos ya que el proceso electoral también peligra. Mientras que los mensajes sobre su salud se han dado de manera contradictoria y con información borrosa en un principio, muchos apuntan a que no le está yendo tan mal y que se recuperará pronto. Por el otro lado, de cumplirse el escenario más catastrófico y que por supuesto tanto dentro del gobierno estadounidense como de esa misma sociedad se preguntan es ¿quién lo sucede?, ¿qué pasa con las elecciones del 3 de noviembre?

 

Sería un caos. Lo inmediato que tendría que suceder es que el vicepresidente Mike Pence sería quien lo supliera (quien, por cierto, ha dado negativo en la prueba de C-19). Con respecto a las elecciones, el Partido Republicano tendría que escoger a un nuevo candidato y por ende, se tendrían que reimprimir las boletas con la premura que atañe la proximidad del proceso electoral. Además, se tendrían que invalidar los 2 millones de votos que ya se han emitido vía remota y volver a idear una estrategia para lanzar la campaña. Y el más importante escenario, sería la preocupación no sólo estadounidense sino mundial sobre los efectos de la pandemia. Si bien el mismo Donald Trump había sido de los políticos más polémicos al negar constantemente la magnitud de esta misma, y al mismo tiempo desestimaba las medidas preventivas para evitar el contagio, como el uso obligatorio del cubrebocas, el distanciamiento social y de no acatar a tiempo las medidas y órdenes necesarias para paliar la pandemia en su país. Recordemos que hasta la fecha van 210,368 muertes por COVID en EEUU, siendo el país con más muertes registradas.

 

El debate interno gira en torno a que ahora que él mismo ha contraído el virus, es precisamente irónico que haya minimizado la mortal enfermedad por tanto tiempo y, sobre todo, se cuestiona sobre qué es lo que tendría que cambiar para los estadunidenses y el mismo presidente. Sus declaraciones han dado a entender que ahora que ha estado en contacto con la enfermedad, la respeta considerablemente. La pregunta que queda es si se percibirá algún cambio en sus dichos y hechos para darle más seriedad a estos acontecimientos. Lamentablemente, Donald Trump es un personaje irascible y poco predecible, por lo que lo único que queda esperar es que haya un poco más de cordura, aunque el proceso electoral no se percibe menos turbulento, y el mandatario podrá resurgir más fortalecido después del episodio de su contagio. 

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