El combate a la pandemia en el país ha sido un desastre. México, por sus resultados obtenidos enfrentando al coronavirus, se ubica como uno de los peores en el mundo.
Mientras, el discurso presidencial y gubernamental es que “somos un ejemplo” para el resto del orbe.
Ir a contracorrientes de las recomendaciones de la OMS y de las mejores prácticas mundiales en el enfrentamiento a la pandemia ha dejado terribles consecuencias en el país: en el mundo han fallecido por coronavirus 2.9 millones de personas, y de ellas México ha puesto cerca del 8%, con 209 mil 338 defunciones. La letalidad en el país asciende a 9.18%, es decir, en promedio 9 de cada cien personas que se enferman de COVID-19 en el país, fallecen. El gobierno mexicano también reconoce que en el país han fallecido 227 mil 818 personas por COVID-19, considerando aquellas defunciones sospechosas por COVID-19.
Ese dato, por sí mismo, muestra que los resultados en el combate a la pandemia han sido pésimos. En México la pandemia no se enfrentó, sino se administró.
Ahora, mientras el mundo se repliega en un nuevo confinamiento ante el aumento de contagios por coronavirus, México festina y se vanagloria de haber alcanzado un número mínimo de vacunas aplicadas a un porcentaje menor de su población.
En la India, el pasado fin de semana se registraron 152 mil 565 nuevos casos de coronavirus, y en Europa la incidencia de contagios sigue aumentando, por lo que las autoridades intentan acelerar el ritmo de vacunación. En tanto, Brasil registró 2 mil 616 muertes por COVID-19 en las últimas 24 horas, y en Estados Unidos el aumento de casos en el Medio Oeste ayudó a impulsar el número de infecciones diarias a su nivel más alto en dos semanas.
Mientras esto ocurre en el mundo, en México empieza a registrarse un aumento de casos positivos. El gobierno presume las cifras más altas de camas disponibles en los hospitales del país en lo que va de la pandemia, pero las muertes continúan y los contagios también. Se empiezan a ver los resultados del fin de semana largo de la Semana Santa, en el que la población del país se desplazó para vacacionar, y los principales destinos turísticos del país registraron aglomeraciones y altas ocupaciones. El mundo de luto, y México en festejo.
En estos momentos, la principal preocupación del gobierno federal son las elecciones que se llevarán a cabo el próximo mes de junio. El tema de la vacunación transcurre con una alta dosis de atolización, pues las cifras ofrecidas por el gobierno federal son engañosas.
En México se han aplicado 11 millones 395 mil 137 vacunas, de los 16 millones 413 mil 350 recibidas. Las vacunas se han aplicado a adultos mayores, trabajadores de la salud y maestros. De estos últimos, 2 millones 69 mil 821 trabajadores de la salud y maestros de Campeche han recibido su esquema completo, es decir, dos dosis. De los adultos mayores, sólo 1 millón 296 mil 615 han recibido su esquema completo.
En la semana anterior, el presidente Andrés Manuel López Obrador aseguró que las vacunas para los médicos del sector privado serán aplicadas de acuerdo con sus edades, y no en una etapa especial para ellos. De acuerdo con la información oficial, 755 mil 579 trabajadores de la salud han recibido esquemas completos, y 155 mil 147 han recibido la primera dosis.
Los números muestran lentitud en la aplicación de vacunas, a pesar de las campanas al vuelo del gobierno federal. Detener el número de muertes nunca ha sido prioridad de este gobierno. Hacer parecer que las acciones que se llevan a cabo para administrar la pandemia son exitosas, sí ha sido la prioridad. Propaganda, en tiempos electorales. Y decían que serían diferentes.
