Síguenos en:

Orbi 21. La mala prensa de AstraZeneca. Por: Cristina Cardeño Gama Destacado

12 Abr 2021
358 veces

Desde el anuncio de la creación de la vacuna de la farmacéutica Pfizer contra COVID-19 a finales del año pasado, el mundo pudo ver la luz al final del túnel llamado pandemia. Significó un respiro para el mundo entero y la esperanza de ver terminada esta pesadilla pandémica. A la par del biológico de Pfizer, muchas otras vacunas salieron a la luz: la vacuna de Moderna, la rusa Sputnik V, AstraZeneca, entre tantas más.

 

La vacuna es una de las armas más poderosas que tienen los Estados hoy en día para ejercer su poder en el ámbito internacional. Es decir, llegó a ser un instrumento de política a través del cual negocian, presionan o cooperan entre sí. La vacuna de AstraZeneca es un gran ejemplo de lo que es utilizar la vacuna con fines más allá de los cuales fue originalmente creada. Ha estado en el ojo del huracán tras conocerse casos de trombosis en personas que fueron inmunizadas con el fármaco. Las noticias comenzaron a enfocarse en estos casos y el sentimiento alarmista empezó a emerger en los países que ya habían estado aplicando esta vacuna entre su población.

 

Los casos de trombosis provocados por la vacuna británica de AstraZeneca, representan sólo el 0.0004% del total de más de un millón de vacunas aplicadas. En otras palabras, no representa mayor riesgo de lo que lo hace el uso de pastillas anticonceptivas, que de un millón de personas que usan este método, entre un 0.05% y un 0.12% presentan casos de trombosis. Lo que estos datos nos indican es que el riesgo de trombosis en personas que hayan recibido la vacuna británica, no reflejan una relación directa entre su suministro y el padecimiento. Además, se presenta en casos extraordinarios y/o en personas con antecedentes de problemas de coagulación. Entonces, ¿por qué está teniendo tan mala prensa esta vacuna?

 

Las versiones que tratan de explicar sobre la mala prensa que se le está haciendo a la vacuna de AstraZeneca, versan en una explicación que si bien puede parecer cruel, no significa que sea menos creíble. Actualmente, el proceso de Brexit se encuentra en un punto delicado, pues la Unión Europea le recrimina al Reino Unido las varias faltas que ha cometido en el cumplimiento del Acuerdo de salida. Adicionalmente, Gran Bretaña ha sabido aprovechar su independencia que obtuvo como tal desde enero de este año. Logró cerrar contrato con Pfizer/BioNtech mucho antes de que lo lograran el resto de los países de la Unión Europea. También, el Reino Unido tiene una tasa de vacunación de 55 dosis por cada 100 habitantes, contra 19 por cada 100 que registra la UE. En otras palabras, vacuna tres veces más que la UE.

 

Los factores enlistados han ido sumando al sentimiento de rechazo y de dura separación del Reino de sus vecinos europeos, por lo que las medidas tomadas en contra de la vacuna de AstraZeneca, como suspender su aplicación en Francia y Alemania y remarcar los casos de trombosis, pueden ser un reflejo del ataque político que la UE decidió emprender contra Gran Bretaña.

 

Lo más perjudicial del asunto no es quién gana o pierde, sino que con la difamación empecinada contra el fármaco de AstraZeneca, se crea desconfianza entre los ciudadanos del mundo, que es lo que menos se necesita en este punto de la realidad mundial actual. En lugar de generar más confianza y seguridad en las opciones que se tiene para inmunizarse, sólo crean incertidumbre y desconfianza, retrasando el progreso de la situación.

 

Valora este artículo
(0 votos)