Van 24 días desde el trágico y mortal percance ocurrido entre las estaciones Tezonco y Olivo de la Línea Dorada del Metro, en donde fallecieron 26 personas y aún no se sabe nada de los peritajes y revisiones que hacen cada quien por su lado; la Fiscalía General de Justicia de la CDMX, la empresa noruega Der Norske Veritas y el Colegio de Ingenieros de México, con el apoyo de diversas instituciones como la UNAM y el IPN, para deslindar responsabilidades, sin embargo, cómo van las cosas, será hasta después de las elecciones cuando empiece a fluir a cuenta gotas la información que reclama la opinión pública.
Desde la semana pasada se esperaba un primer informe de las inspecciones físicas y posteriormente se iría “desgranando la mazorca” hasta llegar al fondo del asunto.
Si usted cree, estimado lector que, al final del día, se inculpará a Marcelo Ebrard, por la construcción de la Línea 12 y a Claudia Sheinbaum por el mantenimiento, está totalmente equivocado; tampoco serán culpables, Mario Delgado por el ominoso manejo de los recursos públicos que se usaron en ese tramo del Metro, ni tampoco tendrá culpa alguna, Florencia Serranía, directora general, por ser omisa en ordenar el mantenimiento mayor no solo de la “12” sino de todas las demás líneas.
Estos cuatro personajes serán exonerados de cualquier responsabilidad, por lo que tienen necesariamente que buscar a quien culpar para saciar el hambre de justicia que reclama la sociedad.
En esta lógica, ya se tienen diversos nombres que pasaran al matadero como chivos expiatorios y que pagarán las consecuencias del desastre; estos serán el senador Miguel Ángel Mancera y alguno de los dos directores del Metro que hubo durante su gestión , ya sea Joel Ortega, quien dirigió al Metro desde que Mancera asumió el cargo como Jefe del Gobierno capitalino, y fue este exfuncionario, quien anunció la suspensión del servicio en el tramo elevado hasta que no se realizaran los estudios y correcciones de la línea 12.
Jorge Gaviño, actual legislador en el Congreso local de la CDMX, relevó a Joel Ortega en el cargo, y él tiene todas las carpetas que lo deslindan de cualquier responsabilidad, empero eso no será suficiente para que el “dedo flamígero de la justicia”, lo señale.
Además de los antes señalados se irán contra la empresa que participó en la construcción de la Línea Dorada y que pertenece al grupo Carso, Propiedad de Carlos Slim.
Los chivos expiatorios escogidos para evadir la responsabilidad de los auténticos culpables, saben que están en la mira, por lo tanto, se aprestan para demostrar en los tribunales que no tienen responsabilidad alguna, toda vez que en su momento denunciaron las gravísimas fallas que ocurrieron durante la construcción y operación de la línea Doce, además de que cumplieron con darle el mantenimiento requerido a la también llamada “línea de la muerte”.
Por desgracia, mientras acomodan el rompecabezas de pruebas para inculpar a los señalados, los deudos de las víctimas y los que aún se encuentran hospitalizados, así como la opinión pública, no tendrán la oportunidad de conocer a los verdaderos responsables del desastre del Metro, aunque en descargo, saldrá a la luz todo el cochinero que se esconde de la Línea Doce
Esto es en relación a las pesquisas, pero, cómo queda la sucesión presidencial luego de que los dos personajes más aventajados en esa contienda; Sheinbaum y Ebrard perdieron sus posiciones privilegiadas y eso tiene nerviosos a todos, empezando por el principal huésped de Palacio Nacional.
Esta historia es reveladora y ya tiene a los primeros exiliados políticos como resultado del accidente del Metro.
