Síguenos en:

Desde San Lázaro. Basta de polarizar y sembrar el odio. Por: Alejo Sánchez Cano Destacado

21 May 2018
430 veces

La contienda por la presidencia de la república ya se ha polarizado a los mexicanos y ya no depende del resultado, sino que ahora hay dos frentes, los simpatizantes de Andrés Manuel López Obrador y sus detractores. Así es, ya las discusiones han subido de tono ente y otros y de plano no solo se constriñe con quién gana la elección, sino con la elección y el rencor que quiere como un cáncer social.

Estamos divididos los mexicanos y hasta el propio presidente de la república toma partido, en lugar de mantener la ecuanimidad y el ocupar de la paz y la paz.

Enrique Peña Nieto debe ser el garante de la unidad de los mexicanos, por eso debe actuar con absoluta imparcialidad.

En lugar de que el INE de Lorenzo Córdova,  haga solo un llamado al voto, debe conminar a la unidad nacional. Los enemigos de México no están adentro, se ubican allende nuestras fronteras.

Es urgente una campaña de publicidad en este sentido.

También los propios partidos políticos y sus candidatos, deben pronunciarse contra la división y la ruptura. Deben empezar por dedicar buena parte de sus pautas publicitarias a fomentar la cohesión.

De que sirve pronunciarse a favor de un candidato y más aún que este gane, si va a recibir un país al borde del estallido civil.

Gane quien gane, buena parte de su tiempo y de los propios recursos del Estado se ocuparán de restablecer el orden y la paz.

¿Es eso lo que queremos para el país  para las próximas generaciones?

¡Basta de polarizar y de sembrar el odio¡

Los cuatro candidatos no miden las consecuencias de sus beligerantes posiciones. No han sopesado la enorme responsabilidad que tienen sobre sus hombros.

Ciertamente, esta elección tiene una relevancia trascendente para el futuro, debido a que desde los tiempos de la revolución, no ha estado la exacerbación social al límite.

 La sociedad mexicana está dividida.

Cierto, el rechazo generalizado de la población contra sus gobernantes es el ingrediente principal de un caldo de cultivo que cada vez se torna más espeso y a punto de desbordarse, pero también Andrés Manuel López Obrador se ha encargado de dividir, de polarizar y de enfrentar a los que menos tienen, con los que tienen un patrimonio logrado con el esfuerzo propio.

 

Los candidatos que compiten por la presidencia, Léase, José Antonio Meade y Ricardo Anaya no deben contribuir a exacerbar el ánimo una sociedad que está última por la corrupción y la impunidad y expuesta totalmente ante la delincuencia. Y por ello, ya no busca quién se hizo, sino quien se la pague. 

Quién ganó el debate, eso es subjetivo, lo que importa es conservar la gobernabilidad y el respeto a las instituciones.

Por ello, Meade y Anaya deben actuar en consecuencia y pugnar por la unidad de los mexicanos, por encima de los proyectos personales o de grupo.

En esta elección presidencial ya se caracteriza por haber dos frentes; los que quieren un cambio a costa de lo que el mar, y los que rechazan contundentemente que gobierne un populista

Así, las cosas, pues el resultado apuntado directo al estallido social.

Valora este artículo
(0 votos)